ANÁLISIS DE DEPORTES
El Madrid recupera el valor de la sensatez

Por Roberto J. Madrigal
2 min
Deportes01-10-2006
Sin Bozidar Maljkovic, con la incógnita de saber el papel que tendrá como asesor en los fichajes internacionales el serbio Vlade Divac –suena más a imagen que a trabajo efectivo–, la organización del Real Madrid ha recuperado el norte. Después de la enésima reestructuración en las últimas temporadas –una tónica entendida en clave de competitividad, pero que dificulta el seguimiento de la competición ACB–, Joan Plaza, después de estar como ayudante, ha recuperado un esquema lógico: un equipo construido con solidez, compensado en todos sus puestos –base, alero y pívot–, con la intención de repartir minutos entre todos los jugadores y de hacer jugar, también, a jugadores jóvenes. Son unas intenciones muy ambiciosas, pero que realmente sientan las bases de un proyecto con vistas de futuro en la sección merengue. El caso de Plaza en el Madrid, a pesar de los riesgos de dar una oportunidad a un ayudante –no siempre sale bien, como le sucedió al Pamesa Valencia con un hombre experto, Chechu Mulero, hace un par de temporadas–, confirma en todo caso la validez de la sensatez y la prudencia. El éxito de la selección española en el Mundial de Japón con Pepu Hernández no era una excepción. Y sobre todo, su éxito es un indicador muy revelador de la capacidad y los conocimientos de los técnicos españoles, demostrados por el saber hacer de quienes trabajan con las categorías inferiores –tanto en los clubes como en a Federación Española– y que no tienen tanto nombre como los primeros técnicos. El enfoque del deporte hacia el desarrollo y crecimiento de los jóvenes es una de las conclusiones más constructivas que dejan estos éxitos recientes. La última de estas medidas solidarias la ha propuesto el base NBA Stephon Marbury, que como muchas otras figuras, encontró en el baloncesto la puerta de salida a una situación marginal complicada en barrios conflictivos. En contra de la tendencia imperante, lucir modelos cada vez más caros –y no siempre sofisticados– en los pies, el jugador ha presentado unas zapatillas de 15 dólares que han abierto un debate sobre el lujo desmesurado de las estrellas del baloncesto estadounidense, famosas por sus excentricidades, en una sociedad marcada por el consumismo y que no está tan alejada, aunque lo parezca, de lo que sucede en España y en muchas otras partes del mundo. Los caprichos les cuestan un buen pico a los padres y también conviene ser sensato en lo que se gasta.