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TOROS

Esplá abre la puerta grande de Las Ventas

Por Almudena Hernández PérezTiempo de lectura2 min
Espectáculos07-10-2001

Como un chaval. Citaba al toro, decía ¡ay! y se levantaba del asiento cada vez que en el ruedo de Las Ventas había una chispa de emoción. Mas aplaudir sólo lo hizo con Esplá. Este chaval ocupaba el domingo una localidad en el tendido bajo del 3 y dijo tener 93 primaveras. Eso sí, el oído, poco fino. Pero la afición, más que años.

Efectivamente Luis Francisco Esplá hizo lo más destacado de la tarde y de muchas ferias celebradas por estas fechas en la primera plaza del mundo. Siempre profesional, atento director de lidia y lidiador, excelente banderillero, inteligente matador y brillante artista de muletazos largos, Esplá hizo saltar las chispas que movieron a los aficionados en los tendidos. La plaza se puso en pie después de que banderillease al segundo de su lote -de Carlos Núñez, aunque el remendado hierro titular fue el de Manolo González-. Y antes, con el primero, logró encender los ánimos con una aseada faena y una destacable suerte de matar recibiendo. Repitió estilo para darle muerte al cuarto del festejo y acertó de lleno. Por entonces, habían saltado casi todas las chispas de la tarde, que no de la feria. Se inquietó en el asiento el chaval del tendido 3 cuando José Carlos González Pepillo Hijo, de la cuadrilla de Esplá, ejecutó la suerte de varas al cuarto toro y cuando Curro Molina, de la cuadrilla de Rivera Ordóñez, puso los palos. También Francisco Rivera Ordóñez dejó dibujados algunos muletazos de largo trazo. Pero mató mal. A Eugenio de Mora se le enfrió la suerte desde su primera lidia, para la que tuvo que esperar dos turnos de devolución a los corrales. En esta primera parte de la Feria de Otoño, quedan tres festejos que se celebran este fin de semana, también saltaron las chispas de la emoción en otra tarde -no hubo demasiada pasión en la primera de feria, de la que sólo se salvó Caballero-. El novillero Antón Cortés vino a Madrid con el aval de una vuelta al ruedo en Zaragoza, plaza que no simboliza para Juan José Padilla un buen recuerdo reciente después de escuchar los tres avisos en la corrida de Cebada Gago. Sin embargo, para Cortés sirvió de empuje para llegar a otra plaza de primera y demostrar que, con ganas y expectativas de futuro, en Las Ventas se puede cortar una oreja como la del sábado y ser todo un chaval.