ORIENTE PRÓXIMO
La incertidumbre se apodera de israelíes y palestinos
Por Susana Mendoza González
2 min
Internacional11-09-2005
Sorpresa tras sorpresa. Éste es el clima político que atraviesa Israel. Primero fue la muerte de Arafat. Este verano ha llegado con relativo éxito la desocupación de Gaza. Y ahora surgen indicios de que el ex presidente de la Autoridad Nacional Palestina pudo haber sido envenenado.
A pesar de que la evacuación de la Franja de Gaza puede abrir la posibilidad del diálogo entre Palestina e Israel, Sharon ha afirmado que aún queda un largo camino para volver a la Hoja de Ruta, el plan para la creación de un Estado palestino, abandonado hace años. Una de las razones para que aún no se inicien las negociaciones, es la incertidumbre de la mayoría de los dirigentes israelíes sobre la posibilidad de que Mahmud Abbas, el presidente palestino, llegue a controlar la seguridad en la Franja de Gaza. La incredulidad de los israelíes ha aumentado más si cabe, debido al reciente asesinato de Mussa Arafat, antiguo jefe de la seguridad palestina y primo de Yasir Arafat. Según el ministro Abu Zeideh, este asesinato es un ataque contra el Gobierno. Arafat "era un símbolo de la autoridad", declaró a la radio militar israelí. Además, a esto se suma el secuestro en Gaza del periodista italiano Lorenzo Cremonesi, del diario Corriere della Sera, por parte de las brigadas de Al Aqsa, vinculadas a Al Fatah. Cremonesi afirmó que en ningún momento temió por su vida y que los secuestradores sólo querían reivindicar su descontento y discrepancia con el Gobierno de Abbas. Todo esto ha alimentado aún más la escisión que existe en el partido de Sharon desde que éste decidió llevar a cabo el Plan de Desconexión para la Franja de Gaza. Los contrarios al Plan, alegan que ahora Gaza se convertirá en un nido de terroristas ya que no tienen ningún contingente israelí que los controle. También ha ayudado a enrarecer el ambiente en torno a la etapa final de la retirada, el reciente desvelamiento del informe médico de Yasir Arafat, en el que se plantea la posibilidad de que éste muriera envenenado o de sida. El informe, realizado por los médicos franceses que atendieron a Arafat en sus últimos momentos, afirma que falleció de una aplopejía causada por una dolencia en la sangre que fue provocada, a su vez, por una infección de origen indeterminado. El periódico The New York Times, que ha obtenido una copia del informe, descarta que el rais muriese de sida, aunque el virus del VIH sí fue encontrado en su sangre, y se inclina por la posibilidad del envenenamiento para explicar la infección que fue la causa última de la muerte de Arafat.