TERRORISMO
Las medidas policiales, cuestionadas tras los últimos atentados
Por Berta Pardal
2 min
Internacional24-07-2005
Dos semanas después de los atentados que se cobraron la vida de 56 personas, Londres revivió el pasado día 21 de julio aquella jornada terrorista del 7-J. Tres trenes de Metro y un autobús se vieron dañados. Afortunadamente, no hubo que lamentar fallecidos gracias a los fallos que presentaron los explosivos, pero los hechos dejan entrever la vulnerabilidad ante la amenaza terrorista.
Ahora la restricción informativa de las autoridades británicas y la confusión sobre estos nuevos ataques mantienen la incertidumbre acerca de las intenciones últimas de sus autores. Aún no se sabe si los artefactos que estallaron eran sólo detonadores, si falló la conexión a las cargas explosivas o, como llegó a especularse en los momentos posteriores a los atentados, se trató de un acto de terrorismo químico o bacteriológico. Los jefes de los servicios de Policía británica han pedido a Tony Blair que incremente sus poderes en la lucha contra el terrorismo y se endurezcan ciertas medidas, como aumentar desde los 14 días actuales hasta los tres meses el periodo que los sospechosos de terrorismo pueden permanecer encarcelados sin que se presenten cargos contra ellos. Las peticiones de la Asociación de Jefes de Policía (APCO) fueron presentadas el pasado viernes en una reunión con Blair. Reclaman más poderes de acción contra páginas web, la tipificación de un delito de uso de Internet para preparar actos de terrorismo o la facultad de "suprimir el uso inapropiado de Internet". Además piden que sea delito negarse a facilitar claves de encriptación informáticas para impedir un acceso pleno a archivos requeridos para la investigación. Los jefes policiales vuelven a destapar las polémicas órdenes de control para que el Gobierno pueda imponer a los sospechosos de terrorismo medidas como el arresto domiciliario o el toque de queda. Fue un proyecto impulsado por el Ejecutivo y que el Parlamento suavizó el pasado marzo cuando se aprobaron las nuevas leyes antiterroristas. Además, la Policía reclama al primer ministro capacidad para poder dar al público mucha más información sobre los niveles de alerta y amenaza y la creación de una agencia especialista en seguridad de fronteras. De momento, la respuesta de Blair es que está dispuesto a estudiar "cualquier laguna en la ley" que la Policía y las agencias de inteligencia identifiquen como consecuencia de los atentados. El resto del mundo también se pone manos a la obra en sus tareas contra este terrorismo global. Las principales ciudades de Europa y Estados Unidos están en máxima alerta ante la inminente amenaza del terrorismo. La Policía española refuerza las medidas de vigilancia en los transportes. La Cámara de Representantes de EE.UU. ha aprobado la prórroga de la ley que tras los atentados del 11-S dio carta blanca al Gobierno en la lucha contra el terrorismo, y capitales como Roma y París también aumentan su control y alerta.