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SIN ESPINAS

En clave política

Fotografía

Por Javier de la RosaTiempo de lectura2 min
Opinión18-05-2003

Maldita. Maldita esa manera que tienen los políticos de ver la vida. Siempre en clave política. Todo lo que ocurre: desde atentados terroristas como el 11-S hasta los del viernes en Casablanca; catástrofes naturales, desde el SIDA, la neumonía atípica o el síndrome de las vacas locas hasta el Prestige. Lo pasan todo por ese estúpido y desleal tamiz del pragmatismo que tanto les aleja de la esencia de las cosas. Del verdadero trasfondo que encierran los acontecimientos que nos suceden, ya sean buenos o malos, enriquecedores o paupérrimos. Malditas esas gafas de lente deformada con las que ven el mundo al que dicen representar. Puestas, deforman y tergiversan los problemas olvidando su razón humana, solucionarlos. Bajo esos parámetros, los políticos se convierten en máquinas de hacer eslóganes o preservativos del pensamiento, como dice un maestro. Así convierten el debate público en un desierto árido de realidades y fecundo de ambiciones personales y partidistas. He aquí su falta de sintonía con el ciudadano. Los políticos y sus asesores de comunicación no elaboran discursos verdaderos, antes al contrario, tratan de encontrar proposiciones con apariencia de verdad. Por eso en esta democracia bipartidista de listas cerradas, el déficit democrático no sólo lo tienen los votantes de a pié. El propio político de Estado ha de medir hoy más que nunca sus palabras para no ser cazado in fraganti. No estoy hablando de lo políticamente correcto sino de algo más grave. Tiene que atenerse al discurso elaborado por el gobierno o el partido en que milita, no para evitar que se rompa la unidad del discurso que defiende su formación, sino para el “donde dije digo, digo Diego” no le pase factura. Para ser un buen mentiroso lo más importante es tener una gran memoria y los políticos no beben de la leche de los elefantes. La suya es mala leche. Así llegamos al político posmoderno. El Robopop. Bush es el paradigma pero hay muchos otros si empezamos a mirar por nuestro país. Sólo cuando se tiene la intención de decir la verdad no se tiene miedo a la improvisación. Por eso cuando vean a sus políticos hablando entre mitin y mitin, no se crean que dicen lo que dicen fruto de una ocurrencia. Su clave política no se lo permite.

Fotografía de Javier de la Rosa