SIN ESPINAS
Turnedó
Por Javier de la Rosa
1 min
Opinión17-03-2003
Turnedó de vaca es el buen trozo de solomillo al estilo francés que Bush, Blair y Aznar cenaron el domingo en la Cumbre de las Azores. Se trata de la parte más gruesa y sabrosa del solomillo; carente de grasa dobla en sabor al Chateu-Brian (parte de la cabeza o la oreja, no sabemos si de Blair) o el Filet Mignon (que es un filete pequeñín como Aznar). Esta delicia de carne, repito, al estilo francés –lo que es la vida señor Chirac- se la metieron Bush, Aznar y Blair entre pecho y espalda mientras ponían a Sadam y a la ONU entre la espada y la pared. Es una carne con poca grasa, con poca chicha vamos, como la declaración conjunta que los tres mandatarios firmaron. Una declaración que no vino a certificar otra cosa que lo que ya era seguro: que habrá carnicería. No transcendió que alguno repitiera el manjar aunque sí se está seguro de que Bush, Aznar y Blair le hincaron bien el diente. Y a pesar de que sabían que la carne se deshacía en la boca, no dudaron en cortarla con cuchillos afilados. ¡Cualquiera diría que firmar la guerra no es un plato de buen gusto! Para evitar que fuera un mal trago amenizaron la ocasión con un vino tinto de la Quinta Do Carmo, cosecha de 2000. Vino cosechero de donde el que siembra vientos recoge tempestades. ¿Quién dirá ahora que de las Azores vienen los anticiclones? Para aligerar la carga una buena crema de legumbres y para sellar la alianza trasatlántica una gran ensalada de frutas, o frutos varios. ¿Verdad, señor Aznar? ¡Ah! Para concluir la pitanza, Bush, Aznar y Blair tomaron un flan, que es como nosotros nos quedamos ante su declaración de guerra.
