ANÁLISIS DE LA SEMANA
Lo que es del César
Por Almudena Hernández
2 min
Sociedad19-01-2003
Respeto, derecho, libertad. Son las palabras más repetidas en el debate de los que defienden el consumo del tabaco y los que se oponen a él. Las medidas antitabaco que ha emprendido el Gobierno quizás no contempla el significado de la palabra tiempo. Si se apoya al que fuma para que lo deje, que se apoye al fumador pasivo para que tenga una salud digna sin tabaco desde ya. No hace falta esperar más a que aumenten las cifras de los fumadores pasivos que caen presos de una enfermedad relacionada con el tabaco. Más aún cuando va a poder perseguirse judicialmente a las tabaqueras sin límite de fronteras. Sin embargo, es de justicia dar al César lo que es del César. Los primeros responsables del consumo del tabaco son quienes se adentran en él. Aparte está el debate ético de si la adicción está provocada para que el consumo genere beneficios –y, como consecuencia, muertes-. Por ello resulta cuanto menos lógico que el Gobierno quiera ayudar a dejar de fumar, aunque quizás la iniciativa de quienes deseen hacerlo sea obstaculizada por el ámbito territorial en el que se encuentre ese fumador, en estos tiempos de competencias autonómicas e interterritorialidades extrañas… Pese a las trabas, en cierto modo, cada vez hay menos distancias. Las tecnologías ayudan a la transmisión de datos en tiempo real, no sólo en ese ámbito sanitario que todavía está en periodo de gestación –que no de clonación-. La última prueba de ello ha sido el Eurodac, un sistema para fichar a las personas que solicitan asilo en cualquier país europeo. La modernizada Europa de este 2003, en su afán de progreso debate hasta el concepto de matrimonio, confundida quizás por la moda de pronunciar en cualquier contexto y a la ligera las palabras derecho, respeto, libertad… Mientras en el viejo continente se prueban los últimos adelantos y se imponen las modas del racionalismo que no piensa y el relativismo que elimina las grandes verdades, en el corazón de África los viejos problemas siguen ganando terreno: la pobreza, las enfermedades, la falta de recursos… Lo más seguro es que quienes los padecen no reciban lo que merecen, al menos justicia. Quizás hoy pueda aplicarse con éxito la filosofía de la ayuda a los demás de quien pidió para el César lo que era del César. De momento, ha enviado a quien le representa a darse una vuelta por la maquillada de moderna vieja Europa.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo