APUNTES DE BANQUILLO
De tortas en el escaparate
Por Roberto J. Madrigal
2 min
Deportes19-01-2003
Los que están involucrados en el mundillo del baloncesto –organizadores, técnicos, jugadores, periodistas y un buen puñado de aficionados– no tienen dudas a la hora de afirmar que, después de la estelar NBA, la Liga española es, de lejos, la más competida y mejor organizada del mundo. Con un amplio ramillete de los mejores jugadores del mundo –con mención destacada para los campeones del mundo Bodiroga, Gurovic y Tomasevic, más los subcampeones argentinos Nocioni, Oberto, Scola, Victoriano y Gabi Fernández, pero también estrellas como el francés Risacher, el griego Sigalas, el italoesloveno Fucka, el alemán Femmerling…–, los ojeadores de prácticamente todas las franquicias de la NBA se rifan un puesto de privilegio en los palcos para hacer sus informes. Para ellos, la liga española, y en particular la Copa del Rey, son el mejor escaparate para captar talentos susceptibles de jugar en Norteamérica. Por poner un ejemplo, no pierdan ojo a la evolución de Felipe Reyes… La Copa del Rey, además, viene a demostrar que la tan cacareada competitividad no se queda en palabras. Con nada menos que once equipos separados por dos victorias –basta echar un vistazo a una jornada cualquiera para comprobarlo–, meter la cabeza entre los ocho mejores equipos al final de la primera vuelta es una cuestión de fortaleza, aunque a veces tan sólo de suerte. Ya no sorprende que equipos con tanta tradición como el Joventut se hayan quedado fuera; que otros como el Real Madrid y el Tau se han visto con la soga al cuello, a costa de que el Lucentum y el Caja San Fernando se quedaran con ganas de darle a la Copa un lavado de cara más profundo que el que le dará el estreno del nuevo trofeo que acreditará, a partir de ahora, al campeón. La consecuencia de la ferocidad de esta competencia, pero sobre todo, de la preocupación de la ACB por garantizar la salud económica de los clubes –un trabajo tan necesario como poco reconocido, promovido desde una cabeza bien amueblada como la de Eduardo Portela, presidente de la ACB y de la Unión de Ligas Europeas, ULEB – puede llegar, esperemos, en forma de éxitos en las competiciones europeas. La previsión de los dirigentes ha permitido que el fortísimo golpe que la recesión financiera ha asestado a las otras dos grandes ligas europeas, la HEBA griega y la LEGA italiana, cuyos mejores equipos –casos visibles del Virtus de Bolonia y el Panathinaikos, los últimos campeones de la Euroliga– han quedado gravemente debilitados, no se haya producido en España. No lo duden y aprovechen para gozar del mejor baloncesto, ahora que lo tenemos aquí. La cita –recuerden– es en Valencia, del 20 al 23 de febrero.
