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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

"Lo engañó como a un chino" ya no tiene sentido

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura2 min
Internacional23-10-2017

China regresa con fuerza a la actualidad internacional, con motivo de la celebración del Congreso del Partido Comunista chino. Este evento reúne a los miles de representantes de los millones de afiliados a esta formación que tiene el poder de determinar las próximas políticas del país.

No cabe duda de que China es una de las principales potencias del mundo. Sin embargo, su actividad y su presencia pueden pasar desapercibidas, en muchas ocasiones, por su ubicación alejada de los núcleos tradicionales de poder ubicados en Estados Unidos y en la Unión Europea.

Aun así, la influencia de China es tremenda en Occidente y va mucho más allá de los barrios habitados por sus emigrantes y de establecimientos regentados por chinos. La crisis económica sufrida en Estados Unidos y en Europa ha propiciado que el Estado chino compre deuda soberana de otros países y que sus empresarios inviertan en numerosos negocios occidentales.

Invertir en el extranjero es una forma de ganar dinero, pero también lo es de introducirse en ámbitos estratégicos de terceros países sobre los que influir en caso de que sea necesario y en donde extender una imagen amable de China. La frase "lo engañó como a un chino" hace mucho tiempo que dejó de tener sentido e incluso podría haberse transformado en "lo engañó como a un occidental".

El Gobierno de China ha sabido diseñar sistemas políticos y económicos antagónicos, pero realmente efectivos para sus intereses. Políticamente, aplica la doctrina comunista, con un férreo control sobre todo lo que ocurre, con censura, donde no hay libertades y se reprime cualquier disidencia tanto de ideas como territorial. Económicamente, sigue el modelo capitalista y autoriza la inversión extranjera, pero mantiene la tutela estatal en sectores clave.

Esta dualidad ha permitido minimizar discrepancias mientras se registra un desarrollo sobresaliente de China. Hay mucho dinero, aunque esté mal repartido y existan evidentes diferencias entre estratos sociales, con ricos muy ricos y pobres muy pobres, especialmente en las zonas rurales. El crecimiento económico chino ha propiciado también que millones de personas logren acceder a la clase media. Esta situación les facilita tener sus necesidades básicas cubiertas y hasta darse de vez en cuando algún capricho, aunque no cuenten con libertad y muchos de sus derechos estén cercenados.

Disponer de esta clase media acomodada otorga cierta tranquilidad al Gobierno chino porque así contribuye a evitar tensiones sociales. Esta calma dentro del país permite a los dirigentes mantener sus privilegios y continuar con sus políticas internas y con su discreta pero gran influencia en el exterior.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD