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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

Ya todo lo amé

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad16-03-2017

Ya resuenan los actos de homenaje a la poetisa madrileña Gloria Fuertes, que nació en el verano de 1927 en el popular barrio de Lavapiés y que aunque pasó a la historia por sus poemas infantiles, también luchó por hacerse un hueco como mujer y persona comprometida en sus versos para adultos.

Sabía que fue una "cabra sola" ("Vivo por mi cuenta, cabra sola, / que yo a ningún rebaño pertenezco. / Si sufrir es estar como una cabra, / entonces si lo estoy, no dudar de ello") y hasta se atrevió a tutear en sus líneas al mismo Dios, sintiendo lástima por Él por no poder estrenar sombrero en las misas mayores o se confesó en una desasosegada poesía dirigida a San Juan de la Cruz. 

"Querido Juanito, / No. / Si poseer poseo / el entendimiento del amor / lo que no alcanzo / ni con amor ni con oración ni con bondad ni con poesía / es ser por el amado correspondida. / Está mi alma cautiva / y al paso está cautivada / por una esquiva mirada / que ni miro ni me mira. / Y si salgo de vuelo / o me voy por las ramas / sólo es para dar a la Caza caza / me remonto y bajo rauda / porque aún es la tierra mi sitio / mientras que me quede un ala". 

Punto y aparte de sus moralejas infantiles, Fuertes también empuñó la poesía para luchar contra las guerras y revindicar a la persona. Dijo ser una "maletilla de las letras" y utilizó también el símil taurino para describir a una maltrecha paz por los caminos de España, desaliñada como un magullado aspirante a torero cosido a cornadas, peripecias y hambre.

En 'Ecología esencial' rubricó una reivindicación que antepone el cuidado del prójimo como primera regla para el cuidado de la naturaleza. "La tierra no es un regalo de nuestros padres,/ es un préstamo de nuestros hijos. / Curar la tierra sí -está enferma- / pero antes, curar la pobreza / curar al hombre./ Ecología sí / pero antes el niño que el árbol, / el niño antes que el río, / el hombre antes que el mar. / Cometemos falta, / si muere un árbol sin agua. / Cometemos crimen, / si muere un niño sin pan (...)"

Antes de morir dijo que creía que había dejado su aportación y que no había pasado por el mundo "sin pena ni Gloria". Sobre su tumba puede leerse: "Poeta de Guardia (1917-1998) Ya creo que lo he dicho todo. Y que ya todo lo amé".

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo