ANÁLISIS DE LA SEMANA
La Galería
Por Raquel González
2 min
Economía14-10-2002
De cara a lo que da nombre a este análisis, el Partido Popular (PP) ha efectuado una serie de movimientos a lo largo de la semana que han servido para quitar alguna de las máculas que venían llamando demasiado la atención. El movimiento más llamativo, después de meses de conflictos continuados y hasta una huelga general (la primera para el PP) de por medio, ha sido la aceptación de casi la totalidad de las reformas que los sindicatos platearon al conocido decretazo. Zaplana ha llegado conciliador y ha querido suavizar la crispación social levantada a partir de las modificaciones que incluían la reforma de las prestaciones por desempleo. Pero aún le quedan enemigos al ministro de Trabajo, se trata de los trabajadores del campo de Extremadura y Andalucía, a los cuales no se les han concedido las demandas en torno al subsidio agrario. El conficto, al menos a ese nivel, continúa. El otro movimiento hecho por el Gobierno ha sido uno que ha venido a materializar una promesa electoral de esas que tienen fama de quedarse en papel mojado. Se trata, exactamente, de la supresión del Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) a, aproximadamente, dos millones de autónomos y pequeñas empresas, quienes se ahorrarán una media de 400 euros al mes. Esta acción del Gobierno central ha puesto en alerta a los Ayuntamientos ya que del IAE provenían parte de los ingresos municipales. Pero no hay que hacer drama, el Gobierno ya ha propuesto una solución alternativa y todos contentos, al menos de momento. Pero entre concesión y concesión, el Gobierno también ha tenido que soportar algún tirón de orejas. Esta vez proveniente del Banco de España que le ha dicho, como ya hicieron otros antes, que las previsiones económicas estarán lejos de las planteadas desde el Ministerio de Economía. Otros países son más realistas, como Francia, que sabe que no va a llegar ni de lejos al déficit cero que pedía el Pacto de Estabilidad de la Unión Europea y se niega a cumplirlo. Para ellos, no hay galería que valga.
