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IMPRESIONES

Vulnerabilidad

Fotografía

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura2 min
Opinión11-05-2015

Un bebé. Una mujer desnuda. Un corazón herido. Tres amigos cerramos los ojos, pronunciamos en silencio la palabra “vulnerabilidad” y cada uno nos vino una imagen a la mente. Un corazón herido, una mujer desnuda, un bebé. Las tres imágenes nos hablan de algo hermoso y frágil, de verdades dolorosas, de bienes que proteger y cuidar. Así confirmamos una de las verdades más ignoradas por temibles acerca de qué es el hombre. Acerca de quién es cada uno de nosotros.

¿El contexto? Hemos retomado nuestras investigaciones sobre la fundamentación del modelo de coaching dialógico, un modelo centrado, como el resto de modelos de coaching, en el reto, la posibilidad, el desarrollo y el crecimiento personal. Un modelo, no obstante, que no esconde la fragilidad del ser humano, de su condición, de sus proyectos, de sus expectativas, de sus posibilidades. Porque el optimismo y la positividad han de hacer pie en la realidad si no quieren devenir en hipocresía o en peligrosos idealismos y voluntarismos.

Entre las imágenes que se oponen a la vulnerabilidad están el escudo y la coraza, que nos hablan de la necesidad de protección, pero también del miedo, del ocultamiento, de la inseguridad. Cuenta la leyenda del caballero de la armadura oxidada que aquel hombre noble perdió la capacidad de amar y de sentir por quedar encerrado en su coraza. Corazón coraza, se lamentaba Benedetti. Y la única forma en que aquel caballero logró quitarse su armadura fue llorar, llorar hasta que la herrumbre y el óxido disolvieron la dureza metálica de sus miedos. El llanto es mi espada, reconocía un valiente León Felipe en el exilio. El llanto es la espada porque denuncia la injusticia no desde la voluntad de poder, que es la voluntad vengadora de imponer que genera más injusticias, sino desde la sed de verdad y justicia. El llanto es un grito de autenticidad que pide ayuda a lo más alto. El llanto como bienaventuranza.

Ser vulnerables y llorar. De entrada, no parece una solución. Más bien parece una derrota. Sin embargo, hay lágrimas que nos salvan. “Quizá llorar le ha salvado de hacer algo peor”, comenta el amigo del protagonista de Angustia (memorable primer capíritulo de la mítica serie Alfred Hitchcock presenta). Y llorar salvó la vida del protagonista de ese capítulo. Bien vistas las cosas, hay pocas realidades tan creativas y poderosas, tan inspiradoras y nobles, como un corazón herido, una mujer desnuda, un bebé.

Fotografía de Álvaro Abellán

$red

Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach