ANÁLISIS DE SOCIEDAD
Agostear
Por Almudena Hernández
1 min
Sociedad06-08-2014
Las horas de agosto ofrecen a muchos el resuello necesario para plantar cara a septiembre. A la vuelta de la esquina comenzará un nuevo curso y, con él, arrancará una etapa psicológica para quienes plantean mejorar las cosas, que los hay. Si el cuerpo ha de descansar, qué no merece la neurona y, lo más importante, la voluntad. Aunque los tiempos exigen mirar de frente la realidad y evitar ponerse de perfil, cuando caiga la última hoja del almanaque que corresponde al octavo mes del año, la realidad (con sus cosas buenas, pero también con su crudeza) planteará el nuevo reto de siempre: tirar p´alante. Y entonces llegará lo bueno. El nuevo curso político y los discursos casi vacíos de los representantes políticos, el enquistado conflicto de Oriente próximo, los estragos que causa el ébola en África y el precio de los libros de texto volverán a preocupar en unas semanas. Como siempre. Como nunca. Así que este mes es un buen momento para prevenir la temida depresión posvacacional. Lo dicen los psicólogos: antaño no existían estas dolencias porque la gente se acostumbraba a vivir con lo que tenía, sin crearse ambiciones ni necesidades vacías, sin llenarse de cosas. Importaba más el ser que el tener. Pero, antes, agosto nos habrá embriagado con sus encantos vacacionales y de descanso. Ya se encargarán los anuncios de coleccionables, de ropa de invierno y turrón de devolvernos al abismo de la cotidianidad y a llenarnos la agenda de obligaciones y necesidades consumistas. Mientras tanto, descansemos, leamos un libro, trasnochemos, aburrámonos (también es necesario) y tomemos el fresco. Agosto bien lo merece. Y muchos de nosotros, también. Nos leemos a la vuelta. ¡Agosteemos!
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo