Análisis de Deportes
Ingeniería alemana
Por Javier Birlanga
2 min
Deportes27-05-2013
A la tercera va la vencida. Después de dos intentos fallidos en los últimos tres años, la generación de Frank Ribéry, Philipp Lahm, Bastian Schweisnteiger y Arjen Robben del Bayern de Münich por fin tiene su Copa de Europa. La logró en los instantes finales y con un gol del maldito Robben. El partido estuvo lleno de ocasiones por parte de ambos equipos, pero tanto Manuel Neuer como Roman Weidenfeller estuvieron inmensos bajo los palos. Los fantasmas de las otras dos finales parecían sobrevolar sobre las cabezas de los futbolistas del Bayern. Sin duda el gran protagonista de la final y de las anteriores, era Arjen Robben. El holandés estaba gadado en las finales. Pudo ser clave con Holanda en la final del mundial, pero Iker Casillas lo evitó. También pudo dar el triunfo al cuadro muniqués la temporada pasada, pero falló un penalty en la prórroga. En este partido, el tulipán, no se arrugó y volvió a intentarlo desde el principio. Durante el encuentro tuvo unas cuatro claras ocasiones, pero entre Weidenfeller, la defensa o su falta de puntería, hacían que se le negase el gol. Llegó el minuto 89 y tras un balón bajado por Ribéry, apareció Robben para volver a quedarse solo ante el portero rival y esta vez sí logró batirlo. Fue un momento lleno de emoción. Todas las fotos del momento paracían decir lo mismo: "Por fin", "Se rompió la maldición" o "Ya era hora, Robben". El holandés no cabía en sí de su alegría. Y menos mal. Porque el propio Rummenigge dijo al descanso: "Parece que Robben falla siempre en los partidos decisivos". Al final el 10 del Bayern demostró que no es así y salieron campeones. Las claves del partido fueron que el Dortmund salió a por todas desde el principio y se comió a su rival durante la primera media hora, pero el desgaste físico ejercido les hizo que poco a poco sus fuerzas fueran mermando y el Bayern creció en el partido. Además, el fondo de armario también fue un aspecto importante. Jürgen Klopp no tenía ningún jugador en el banquillo que pudiera cambiar el encuentro. La segunda mitad fue un monólogo bávaro y al final se llevaron la orejona. El cuadro de la Cuenca del Ruhr aguantó lo que pudo e intentó llevar el partido al tiempo extra, pero Robben les dejó con las ganas. Gran temporada la del cuadro amarillo que no pudo reinar en Europa. Sí lo hizo el Bayern, que ha demostrado ser el mejor equipo del año. El Bayern estaba gafado y se reían de su mala fortuna. Pero ahora en Münich están de fiesta y son ellos los que se ríen. A la tercera va la vencida. Ingeniería alemana al poder.
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Javier Birlanga
Director de Deportes de LaSemana.es
Graduado en Periodismo por la UFV
Redactor de Deportes en Cadena SER
He trabado en MARCA y Radio Marca