ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Un verano calentito
Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional16-07-2012
Este verano se presenta calentito política y socialmente hablando en Egipto, Libia y, cómo no, en Siria. Sí, aunque parezca mentira, el conflicto sirio sigue sin resolverse y se mantiene un goteo constante de muertes que, cada cierto tiempo, se convierte en una masacre en la que pierden la vida cientos de personas. Todo ello mientras la comunidad internacional mira hacia otro lado y no actúa, más preocupada por las reticencias rusas y chinas que por las víctimas. Llegados a este punto, sería conveniente impulsar una solución para detener la sangría y luego depurar responsabilidades. Aunque vista la histórica ineficacia de Naciones Unidas, y los intereses particulares de las grandes potencias, sería una enorme sorpresa que el problema sirio se resolviese pronto. En Egipto ya han pasado muchos meses desde la salida del poder de Hosni Mubarak. Se han celebrado elecciones, pero la tensión no se frena. Los islamistas Hermanos Musulmanes atesoran el poder que le han dado las urnas, pero el Ejército no quiere perder la cuota de poder que lleva décadas ostentando. La convivencia entre las dos instituciones se antoja complicada, pero ambas defienden intereses comunes. La mentalidad de la población ha cambiado y lo expresó en las famosas revueltas, por tanto, los que defienden actitudes del pasado deben darse cuenta de que son nuevos tiempos. Intentar mantener antiguos privilegios, poner trabas al proceso democratizador y no respetar la voluntad popular puede tener un éxito temporal, pero este es efímero y acaba pasando factura. Las revueltas egipcias se contagiaron en Libia, donde el estrambótico dictador Muamar al Gadafi fue ejecutado tras una rebelión armada de la oposición, que fue rápidamente apoyada militarmente por la comunidad internacional (la prisa que se dieron aquí contrasta con la lentitud que tienen en Siria). Los libios acaban de celebrar elecciones. Es todo un logro para un país que llevaba décadas sufriendo las excentricidades de Gadafi y su peculiar forma de ver la política y el Estado. Sin duda, se trata de un primer paso hacia la democratización. Aun así, queda mucho camino por recorrer y es casi seguro que van a surgir tensiones que tendrán que resolver si quieren continuar avanzando. Al menos en este caso pueden tomar como referencia y aprender de lo que ha ocurrido y está ocurriendo en Egipto.
Seguir a @IsaacACalvo

Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD