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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

Errores

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad23-01-2012

Somos -nos creemos tan perfectos- que siempre tenemos a punto nuestra vara de medir. Lo mismo da que sea para poner a caer de un burro a un futbolista, un político o un empresario. Quien comete un error es sometido a un constante juicio popular. El origen de tales críticas quizás debamos buscarlas en el concepto que tiene cada individuo de sí mismo: o nos creemos mejores o nos consideramos peores que el resto de mortales. Muy poquitas veces pensamos que somos iguales de imperfectos que los demás, que nuestros fallos sirven para aprender, que con los errores se crece. Si hasta Adán echó la culpa a Eva por haber fallado a su amigo Dios, no debería extrañarnos a estas alturas que Pepe dijese que él no pisó a Messi, sino que éste puso la mano debajo; que el gobierno del PP sostenga que los socialistas le han dejado la casa desmantelada y por eso no hay quien la apañe; o que los banqueros se hayan convertido en grandes inmobiliarias low cost porque claman a gritos liquidez. ¡Pobrecitos! Todos cometemos errores y en la mano de cada uno de nosotros está remediarlos. Es imposible justificar acciones en un campo de fútbol si a un niño se le consiente que haga lo mismo en un partidillo en el colegio; resulta repugnante exigir explicaciones a los mandatarios cuando en la comunidad de vecinos nadie quiere dirigir su propio vecindario o el que lo hace busca su propio interés; y es más que criticable el enriquecimiento de las entidades financieras cuando prácticamente cualquier hijo de vecino no devolvería el dinero de una cartera que se ha encontrado en una acera. Quien hace en lo poco seguramente lo repita en lo mucho. Aún así, esta manida crisis nos está enseñando mucho. Si hasta Adán y compañía se dieron cuenta de que estaban desnudos, los ciudadanos nos estamos dando cuenta de que nos hemos quedado con lo puesto. Aunque, desgraciadamente la crisis también es una excusa muy traída y muy llevada, se está redescubriendo el valor del ahorro; de la familia; de la vida hogareña; de la cultura y el conocimiento. Los más optimistas aseguran que en los peores momentos aparecen las mejores oportunidades. Y habría que añadir algo más. En estas épocas es cuando debería sembrarse el no todo vale, cultivar las moralejas que ofrecen los errores y apostar por la integridad del ser humano -en todos los aspectos- y en todas partes: en el colegio, en la calle y, por qué no, en los partidos de fútbol de las estrellas. También aunque se pierda algún que otro partido.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo