ANÁLISIS DE ESPAÑA
La izquierda abertzale se pone nerviosa
Por Alejandro Requeijo
2 min
España25-07-2010
Dentro del proceso que inició la izquierda abertzale a finales del pasado año se dieron tres fases: -Discusión. Se trata de las asambleas llevadas a cabo en el País Vasco, en Navarra y en las cárceles donde se impuso la vía posibilista de Otegi con el documento Zutik Euskal Herria (Euskal Herria en pie). Con ello lograron asestar el primer golpe en su pugna interna con la línea dura y la propia ETA que abogaba por la ponencia Mugarri, es decir, retomar los atentados. - Presentación. Primero fue la declaración de Alsasua el 14 de noviembre donde se apostaron por los principios Mitchell. Luego vino la declaración de Bruselas, el 30 de marzo, cuando varios premios Nobel le pidieron a ETA un alto el fuego. Y después la declaración de Pamplona del 24 de noviembre donde la izquierda abertzale insistió en ese alto el fuego. -Acumulación de fuerzas. El caso más claro fue la escenificación de la alianza de EA y Batasuna, pero a segundo nivel también se han fundado numerosas asociaciones bajo el paraguas de ese bloque soberanista (partidos, sindicatos, asociaciones, intelectuales abertzales...) llamado a impulsar “un nuevo ciclo en ausencia de violencia”. Con esto la izquierda abertzale ya daba por concluida su labor una vez logrado el músculo necesario para mostrar a ETA una imagen de fuerza. La pelota estaba en el tejado de la banda y se esperaba algo a finales de julio. Se hablaba de un comunicado de alto el fuego, pero lo único que ha llegado es un breve mensaje de tres encapuchados en el que siguen estirando el cichle. No dicen ni sí ni no a lo que le pide la izquierda abertzale. Es insuficiente. Ahora los plazos para un comunicado que de verdad sirva para desatascar la situación se amplían hasta finales de septiembre. El silencio de ETA genera nervios entre la izquierda abertzale, que teme que el parón de las vacaciones enfríe la situación. Dicho de otro modo, que los de la línea dura aprovechen para recuperar la fuerza en el seno de ese mundo que sigue discutiendo si son galgos o podencos. Con lo fácil que sería condenar a sus jefes y empezar hacer política.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio