ANÁLISIS DE ESPAÑA
Don Juan Carlos, por favor, no moleste
Por Alejandro Requeijo
2 min
España15-02-2010
Las encuestas y la calle dicen que cada vez menos gente cree en Zapatero para sacar a España de la crisis. El problema es que las mismas estadísticas dicen que todavía menos gente cree en Rajoy. Así que a ver quién arregla esto. Mirándolo fríamente, el bajo índice de popularidad del líder del PP no debería ser un problema. Es habitual que la oposición siempre esté peor valorada que quien ostenta el poder. No hay más que recordar la estimación que tenía Aznar allá por 1994. Qué decir de la opinión que el electorado tenía de Zapatero antes del 14-M. Dicho de otro de modo, Julio Anguita arrasaba siempre en cuanto a valoración personal y, sin embargo, IU... A esto se agarra el PP para llevar a cabo su estrategia basada en no hacer nada. La táctica de esperar el fallo, aguardar a que todo se desmorone. Lo grave no es que el PP carezca de alternativas, el problema es que teniéndolas --porque las tendrá-- directamente prefiere que el foco esté en los desatinos del Gobierno. Dicen que están preparados para gobernar desde ya, pero luego rechazan pedir elecciones anticipadas o proponer una moción de censura. Eso, además de moralmente reprochable -cobarde incluso-, es poco inteligente. La gente, los votantes, sobre todo en situaciones de crisis, lo que piden es un líder que les inspire confianza, que les guíe y les transmita esperanza, no alguien que de antemano se les presente como el menos malo. Alguien a quien votar porque no queda más remedio. Se equivoca Rajoy. Aun queda mucha legislatura y la situación no puede ir peor que ahora. Si la cosa remonta y los socialistas comienzan de nuevo a mover su máquina de propaganda, puede que el PP eche de menos la oportunidad perdida estos meses. Y en estas llega el Rey pidiendo un gran pacto entre los dos partidos. No ha dicho nada nuevo con respecto a su discurso navideño, por ejemplo. De hecho, el Rey lleva exigiendo lo mismo desde hace treinta años: unidad y consenso. Pero ahora sus palabras se han situado en la primera línea del debate. ¿Fruto de la desesperación? Puede. Pero lo cierto es que, justo cuando más a cuento vienen, los deseos del monarca parecen estorbar. El Gobierno le enmienda la plana diciendo que no se meta, que eso es cosa suya. Por favor no moleste, es lo que les ha faltado decir. Los socialistas no quieren ni ver un pacto con el PP que diese a entender que admiten haberse equivocado. Y al PP ese rechazo le viene de miedo para seguir con su oposición pasiva. El Rey lo ha intentado, pero esto no hay quien lo arregle.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio