ANÁLISIS DE SOCIEDAD
Abortar está de moda
Por Almudena Hernández
3 min
Sociedad18-10-2009
Se ha hablado mucho del aborto. Prácticamente se ha dicho todo. Pero hablaremos un poco más, pues la actualidad manda, eso dicen, aunque pocos sepan realmente quiénes son los que mandan en esa actualidad, quiénes imponen sus preferencias, quiénes obligan a la opinión pública a hablar de este u aquél asunto. Pues bien, los políticos españoles se han propuesto que el aborto esté en las primeras planas. Y ellos, seguramente, se han dejado hacer por esas influencias que los angloparlantes llaman lobbies, tras las que se esconden a su vez, con mayor o menor acierto, grandes industrias, asociaciones, ONG, grupos ideológicos... El caso es que muchos de sus intereses -no se imaginan cuántos- acaban tomando forma de ley. Y la ley, como bien saben los lectores de LaSemana.es acaban pagándola, en todos los sentidos, los ciudadanos. Pues bien, por lo visto algún lobby ha decidido que en España lo de abortar se ponga de moda. Es decir, que como ya se hacía de forma clandestina, que para qué andar con tapujos, mejor sería ayudar a acabar con la vida del que pudiera haber sido premio Nobel de la Paz, por poner un ejemplo. Que no se enfaden los políticos por lo de los lobbies, pues a lo mejor no existen, y todo esto del aborto ha sido fruto de la idea feliz de algún legislador, asesor o diputado lumbreras que persigue agradar antes que beneficiar a las clínicas abortistas o a las farmaceúticas que venden la pildorita de turno. Todas las semanas se pueden encontrar en los kioscos revistas femeninas de esas para entretenerse sin pensar demasiado. Es verdad que a las mujeres nos gustan los trapos y las tendencias, los colorines y la moda. Será que algún avispado grupo de influencia se percató de ello hace tiempo y nos vienen imponiendo lo que está o deja de estar a la última. Pero es curioso. En los últimos días dos de esas publicaciones se contradecían: "Los estampados animales triunfarán esta temporada", venía a decir una; "Cuidado con usar tejidos con detalles de leopardo", aconsejaba la otra. Con el aborto ocurre igual. Según donde se mire se defiende una u otra cosa. Pero cuidado, que el tema no es tan superficial ni tiene las mismas consecuencias que no combinar bien zapatos y bolso. Se nos está contando algo que nos incumbe a todos por aquello de un hombre un voto, aunque parece ser que no interesa tanto lo de un hombre una opinión. Sobre el aborto se dicen muchas cosas, muchas superficiales, y muchas otras que si van a la esencia, no están bien comunicadas. No llegan. Se pierden por el camino. Un ejemplo: ¿No será más lógico entregar a un niño recién nacido a la ministra de Igualdad mejor que fotografiar en su pueblo natal una réplica de un bebé de 12 semanas? ¿Acaso puede competir la vida con el plástico? Piensen, por favor. Reflexionen. Traten de no contradecirse, aunque todos lo hagamos. Los legisladores hablan de asuntos que luego podrían acabar en ley. Ellos, los políticos, son los altavoces de lo que acabará en tendencia, en moda, lo que está bien y mal visto. Veamos. Está peor visto reprimir con un cachete a un crío revoltoso que permitir que una niña de 16 años se compre en secreto la píldora del día después. Está peor visto que un hombre no pase la manutención a su hijo que un padre defienda sus derechos para que su pareja -eventual o no- no aborte. Está peor visto dar a un niño en adopción que impedir que nazca. Está peor visto destrozar la vida de una joven con un embarazo que trocear un pequeño bebé en su vientre. Está peor visto no permitir a los hijos adolescentes regresar borrachos de madrugada a casa que una madre de la misma edad sea la principal traidora del saquito de huesos y células que ha engendrado. Lo dicho, que abortar está de moda, pero en esto no pasa como en los grandes almacenes. Si no quedan satisfechas no se les devolverá el ser que un día llevaron dentro.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo