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ANÁLISIS DE ESPAÑA

Todo tiene un precio

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España18-10-2009

Fue presentado como “un acontecimiento planetario”, pero la visita de Zapatero a la Casa Blanca ni siquiera ganó en expectación –o morbo- al último episodio de la Rue del Percebe popular. El presidente debió sentirse como esos niños que gritan “¡papá mira lo que hago!”, pero papá apenas ojea unos segundos sin dejar de hablar por el móvil. Cinco años esperando un momento como ese y resulta que, cuando por fin llega, los españolitos están a otra cosa. Aunque la Gürtel esté destrozando al PP, hay que reconocerlo, es una putada. Hacerse una foto con Obama no es gratis. Por mucho Nobel de la Paz que sea, su tiempo es oro. Y si hay un tal Zapatero que quiere demostrar a los suyos que se codea con los grandes, tendrá que traer algo debajo del brazo. Todo tiene un precio. Puede que sea más que una foto. Puede ser el comienzo de una gran amistad. Pero, de momento, aquí el único que ha puesto algo ha sido España. De entrada, el primer plazo ha costado el envío de 75 guardias civiles a hacer la GUERRA contra los talibán. Ellos avisan de que no están preparados. ¿Una foto por agentes sin preparación en una GUERRA? El tiempo dirá si la foto sale cara o barata. El segundo plazo llegará con el compromiso de asumir presos de Guantánamo. Cerrar el centro de tortura y detención ilegal que se inventó George Bush también tiene un precio y se va a pagar entre todos. Y como en el villancico, España tan sólo puede ofrecerle al Mesías un viejo tambor. Ropoponpón. Todo tiene un precio. Y el apoyo del PNV al Gobierno para sacar adelante los presupuestos tampoco será a cambio de nada. Lo malo es que, conociendo a los nacionalistas vascos, sus votos en Madrid no pueden traer nada bueno. Que el PNV salga a la calle de la mano de Batasuna apuntándose al polo soberanista excluyente soñado por ETA es el enésimo paso de este partido en su afán por recoger las nueces del miedo en Euskadi. Dicen que el PNV tiene dos caras, una posibilista y una soberanista, pero es mentira. Se trata de una ambigüedad perfectamente estudiada que le mantuvo en el poder casi 30 años. Detener a Otegi hace no muchos meses -cuando era “un hombre de paz”- salía muy caro. Hoy no cuesta nada. Meter en la cárcel a Díez Usabiaga antes habría sido impensable. Hoy simplemente va en el lote. Desbaratar el enésimo plan de la serpiente tiene un precio asumible. En cambio, actuar contra LAB –única pieza del puzzle etarra por ilegalizar- a pesar de las pruebas que demuestran que el sindicato estaba en el ajo es “ir demasiado lejos”. Todo tiene un precio. Hasta los regalos. Un jaguar o un reloj pueden ser caros hasta cuando te salen gratis. Siempre y cuando te pillan, claro. Al PP le han pillado eso y muchas cosas más que aun están por salir. A partir de ahí, lavar la imagen también tiene un precio. Y si te llamas Ricardo Costa le sale más barato al partido que si te llamas Francisco Camps. Con lo que no cuenta Rajoy es que, en política, como en todo, lo barato al final sale caro.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio