ANÁLISIS DE ESPAÑA
Cuando las cosas sí son lo que parecen
Por Alejandro Requeijo
2 min
España11-10-2009
Pues al final va a ser que no eran sólo cuatro trajes. La Gürtel ha resultado ser un monstruo que se lleva a todo y a todos los que se pongan por delante. Aunque sólo pasasen por allí. Bastan unas iniciales de refilón en alguna cuenta perdida para hundir carreras y reputaciones. Se las prometían felices Rajoy y Camps a finales del curso pasado cuando un tribunal dijo que recibir regalos no era delito. Qué decir de Costa que aun no se olía la que le venía encima. Pero, en política, cuando algo es demasiado bonito para ser verdad, generalmente no lo es. Y en los Nobel tampoco, pero eso es otra historia. El caso es que el primer fascículo en forma de CD de la trama Gürtel ya triunfa en el top manta del debate público con unos 17.000 folios, casi nada (el 11-M fueron 10.000). Una fuente inagotable de titulares dispuestos a amargar el desayuno a los populares todos los días hasta dentro de una temporada. Y esto es sólo el principio, concretamente un tercio del sumario bomba que propone un proceso de demolición en el PP tal y como lo conocemos, pero que Rajoy se empeña en convertir en una agonía lenta y dolorosa. Se equivoca. Por lo general en la vida suele haber dos maneras de asumir las evidencias incómodas y recurrir al “no es lo que parece”, sin más, o recurrir al victimismo no suele dar resultado. Y eso vale para encajar el desmantelamiento de una trama corrupta, para llamar a una guerra por su nombre sin recurrir a laberínticos eufemismos de paz o para investigar un chivatazo. El futuro era esto y lo mejor es asumirlo con valentía y sentido de la Justicia. En lugar de eso, Rajoy prefiere seguir afrontando la crisis como los músicos del Titanic siguieron tocando mientras se hundía el barco. Y no basta con quitarse de encima a Costa, de los pocos en esta película que no afrontará un proceso penal. Rajoy debe tomar decisiones u obligar a los suyos a dar explicaciones coherentes de su inocencia. De lo contrario seguirá sembrando dudas sobre su liderazgo, sobre la incapacidad para dar un golpe en la mesa como sí ha sido capaz de hacer Aguirre. Y lo que es más grave, sus titubeos podrían generar otro tipo de dudas: ¿qué o quien es lo que mantiene atado al presidente?, ¿qué es lo que teme? ¿Hay quien vale más por lo que calla que por el granero de votos que aporta al partido?. La respuesta a estos interrogantes, en sucesivas entregas de esta película que no ha hecho más que asomarse.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio