ANÁLISIS DE DEPORTES
La Fórmula 1 se asoma al abismo
Por Alejandro G. Nieto
3 min
Deportes24-05-2009
No pintan nada bien las cosas para la Fórmula 1. Ni para su presente ni para su futuro. En cuanto al primero, la emoción para lo que resta de temporada parece ya nula, cuando sólo se han disputado seis carreras. Jenson Button ha logrado ya, tras la conseguida en Mónaco, cinco victorias, las mismas que le hicieron falta a Lewis Hamilton para proclamarse campeón del mundo en la temporada pasada. Otro británico le sucederá en el trono, salvo catástrofe, y al resto –todos los equipos grandes incluidos– no parece quedarles más remedio que empezar a trabajar para que la temporada próxima el cauce vuelva a su curso normal. Pero no será nada fácil que esto suceda, porque la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) está empeñada en enmarañar la situación todavía más. Los tribunales han decidido que el máximo organismo en el deporte del motor puede hacer lo que le venga en gana sin contar con la opinión de los equipos. Y eso puede suponer toda una catástrofe. Salvo que cambien su opinión, la próxima temporada entrará en vigor el límite presupuestario. Los equipos potentes no podrán suscribirse a él, pues de hacerlo apenas tendrían saldo pagar el sueldo de los pilotos. Por lo que tendrán dos opciones: dejar la Fórmula 1 o aceptar que la FIA conceda ventajas a las escuderías pequeñas que si cumplan ese límite de gastos. En cualquier caso, el resultado sería prácticamente el mismo. A los grandes del Mundial que no decidieran dejar la F1 les sería imposible volver a recuperar su lugar en la parrilla y equipos como Brawn GP, Toro Rosso, Red Bull o Toyota se pegarían por el título en un campeonato desaborido. Por hacer una comparación, sería como si en la Liga española al Real Madrid y al Barcelona les obligasen a reducir su presupuesto a lo que puedan permitirse en fichajes el Sporting de Gijón o el Málaga. Vamos, que en lugar de tener a Lass Diarra y Xabi Alonso en el centro del campo, deberían conformarse con Javi García y Parejo. Lógicamente, si a un equipo grande le quitan tanto potencial, seguramente no les merezca mantenerse en la competición, peleando por aguantar en la zona media de la clasificación. La FIA debe reconsiderar su postura si quiere prolongar el éxito de su competición insignia. Está bien que se haga la competición más económica para que puedan entrar más equipos y que así los pilotos jóvenes tengan la oportunidad de labrarse un futuro. Está bien recortar gastos para que la crisis no acabe llevándose el circo. Pero lo que no está bien es tirar al retrete toda la historia del campeonato, marginar a los equipos que constituyen sus señas de identidad y forzarles a dejar el Mundial porque ya no les sale rentable. Tendrán que dejarse de tanta tontería Bernie Ecclestone, Max Mosley y compañía si no quieren que, como predicen en Ferrari, la F1 se acabe convirtiendo en una GP3 cualquiera.
