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PUNTOS DE DEBATE

Elección europea descafeinada

Fotografía

Por Elías SaidTiempo de lectura3 min
Opinión24-05-2009

En medio del desaliento, la falta de credibilidad, e innumerables acusaciones y escándalos políticos, se ha comenzado una nueva campaña electoral: las elecciones al Parlamento Europeo. Con frases incendiarias, acusadoras y preconcebidas, tanto Zapatero y Rajoy, como los cabezas de lista del PSOE y el PP, López Aguilar y Mayor Oreja, han comenzado a intentar movilizar un electorado cada vez más incrédulo ante los mensajes huecos que cada parte invoca. Las elecciones europeas se celebrarán el próximo 7 de junio en medio de una de las más agudas crisis institucionales, políticas y económicas que vive España en muchos años; y donde los principales partidos políticos se enfrentan al mismo reto: convencer a unos ciudadanos que se encuentran en la dicotomía de escoger ¨el menos malo¨ o realizar un voto de ¨castigo¨ ante el circo montado por cada bando. El PSOE no ha asumido con firmeza la crisis económica y se encuentra contra las cuerdas por la falta de aliados políticos, y el PP ha demostrado que con Rajoy lo más cerca que estarán de La Moncloa es de visita, por su incapacidad de poner orden si quiera en su propia casa, por mirar al otro lado, criticando todo lo que le pasa por el medio, y acusando a las instituciones y al resto de partidos políticos de estar envueltos en un complot contra la ¨santidad¨ popular. Descafeinado, poco propositivo y egoísta, son algunos de los calificativos que me surgen cuando pienso en lo que estaremos envueltos muchos ante esta nueva campaña en España. Sobre todo, cuando leemos en los periódicos la profundidad y los motivos tomados por el PSOE y el PP para atraernos a sus bandos. La semana nos deja además con un llamativo estudio demoscópico del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) donde se vislumbra un posible empate técnico entre los principales partidos políticos de España y una alta intención de voto en esta nueva elección, lo cual ha levantado suspicacia en muchos, pero ambos datos pueden estar transmitiendo el debate de las dos opciones mencionadas por mi persona en este artículo: escoger entre el menos malo y/o ejercer el voto castigo. Ambos escenarios no son auto-excluyentes sino complementarios, por tanto, habría que visualizar dónde terminarán yendo estos votos, en otras palabras: cuántos votos terminará obteniendo el partido Unión Progreso y Democracia (UPyD), de Rosa Diez, e Izquierda Unida. Sin esperar que surjan en esta campaña los vientos de cambios vividos con Barack Obama en su camino a la Casa Blanca, creo que, pese a que suene a perogrullada, el cansancio que tiene el ciudadano sólo será aprovechado positivamente por un rostro fresco y capaz de salir del círculo de acusaciones a que nos tienen últimamente acostumbrados el PSOE y el PP. ¿UPyD será el tapado de estas elecciones? ¿La incredulidad de los políticos se traducirá en obtención o en una ola de votos castigos? ¿Las elecciones europeas será una lección ciudadana hacia los principales partidos políticos de España para que se dediquen a trabajar en mejorar las condiciones sociales y no a seguir la particular batalla de acusaciones y despropósitos a los que estamos últimamente acostumbrados? El 7 de junio sabremos al respecto y cuán democráticos somos para usar estos escenarios y alzar nuestras voces.

Fotografía de Elías Said