ANÁLISIS DE DEPORTES
El secreto está en la ‘pasta’
Por Alejandro G. Nieto
3 min
Deportes12-04-2009
La eliminación del Real Madrid de la Euroliga la pasada semana ante un Olympiacos claramente superior abrió el debate sobre qué debe cambiar en el conjunto blanco para volver a disputar una Final Four. Los más simplistas pedían un cambio de entrenador, obviando la evidencia de que Joan Plaza es, ahora mismo, uno de los mejores técnicos de España. Y muchos abogaban por una completa reestructuración de la plantilla. Pues bien, la clave del éxito la ha dado esta semana el Barcelona, al eliminar al temido Tau y convertirse en el cuarto semifinalista de la competición. A la vista de lo acontecido este año, todo podría reducirse a una cuestión de lo más simplista. Para triunfar en la Euroliga hay que rascarse el bolsillo e invertir, al menos, 22 millones de euros por temporada. Por lo menos eso es lo que se puede sacar en claro al comprobar que en la final de Berlín estarán los cuatro equipos con mayor presupuesto del torneo. El menor de los cuatro, el del Barça, es precisamente de 22 millones. El mundo del fútbol acostumbra a ofrecer ejemplos de que las grandes inversiones millonarias no aseguran los títulos. Ahí está el caso del Chelsea de Abramovic, que todavía no ha logrado su ansiada Liga de Campeones, o el más reciente del Manchester City, un equipo mediocre pese a contar con numerosas estrellas. En cambio, en el baloncesto se ha demostrado esta temporada que el factor económico sí puede resultar claramente decisivo. Es algo bastante lógico. Si un equipo cualquiera ficha a Cristiano Ronaldo y a John Terry, mejorará dos de las once posiciones que tiene que cubrir sobre el terreno de juego, lo que no debiera suponer un avance excesivo. Pero si un club de baloncesto incorpora a Juan Carlos Navarro y David Andersen, está mejorando dos puestos de los cinco del quinteto titular. Y lo hace, además, sumando una pareja de jugadores que están entre los más dominadores del continente en sus respectivas posiciones. Parece algo banal, pues uno acostumbra a recordar siempre los triunfos de los equipos modestos como ejemplos de que el dinero no lo es todo. Y, claramente, no lo es, pues clubes de menor presupuesto, como el Partizán de Belgrado o el Montepaschi de Siena han estado cerca de meterse entre los elegidos. Pero la realidad enseña que, al final, los que siempre están ahí son los que cada año realizan inversiones millonarias. El Olympiacos, por ejemplo, se ha gastado esta campaña 37 millones de euros, el CSKA de Moscú, 35, y el Panathinaikos, 30. Y a todos ellos la jugada les ha salido bien. Así pues, si el equipo técnico del Real Madrid, con Antonio Martín y Alberto Herreros a la cabeza, pretenden devolver al conjunto blanco a la élite europea, la primera medida que deben tomar está bastante clara: aumentar el presupuesto y empezar a fichar verdaderas estrellas y dejar de gastarse el dinero en jugadores de segundo nivel, como Quinton Hosley, Tomas van der Spiegel, Jeremiah Massey o Winston Kennedy. Habrá que hacerlo, obviamente, fichando de acuerdo a una filosofía de juego y a las necesidades del entrenador. Pero dejarse los cuartos, ya sea en un Marc Gasol o en un Fran Vázquez, es un paso ineludible. Harían bien los candidatos a la presidencia del club blanco en ir preparando una buena porción para dedicar al baloncesto. De lo contrario, Vistalegre seguirá quedándose, un año tras otro, con la miel en los labios en Europa.
