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ROJO SOBRE GRIS

Alister

Fotografía

Por Amalia CasadoTiempo de lectura2 min
Opinión11-01-2008

Escribir con música de fondo puede ser de gran ayuda o un verdadero problema. Puede ser como un marcapasos o como un guardia de circulación en día de atasco. Hoy he puesto rock. Me apetecía. He descubierto a Bill Halley. No es que no conociera su música: es que no sabía que era suya. Cuando me puso el CD mi marido y empecé a escucharlo dije: ¡anda! ¡es esta! ¡y esta otra! Me ha producido una alegría interior curiosa. Creo que se debe a que saber de dónde vienen las cosas nos ayuda a quererlas y valorarlas más. Mi primo anda detrás un perro labrador macho y negro. Esta mañana le han llamado por teléfono de un criadero para decirle que podía ir a ver una camada. Al regresar a casa nos contaba que se había ido nervioso, que había estado nervioso y que seguía nervioso de emoción. Podría parecer una tontería, pero saber de dónde vienen las cosas nos ayuda a quererlas y valorarlas más. En el caso de mi primo, cuando era pequeño tuvo un perro como el que busca. Era un labrador negro que se llamaba Alister. Fue su primer perro y el perro de su infancia. Aunque fueron contadas las ocasiones en que yo pude disfrutarlo, es también el perro de la mía. Cuando me dicen “perro” pienso en Alister, y recuerdo muchas cosas y a muchas personas queridas. Wallace, que así se va a llamar el perro de mi primo, es el primero que tiene desde que sus padres –mis tíos- murieron hace ya muchos años. Cuando recoja a Wallace dentro de unas semanas, estará nervioso otra vez, porque un labrador negro es más que un labrador negro. Es natural hacerse la pregunta sobre nuestro origen. Nos sale preguntarnos por ello. Si el origen de las cosas nos ayuda a descubrir su valor, saber de donde venimos no es una cuestión menor. Debería influir en cómo nos queremos a nosotros mismos y cómo queremos a los demás; en las reglas de juego de nuestras relaciones y de nuestro estar en el mundo. “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida” es una campaña interesante para la sociedad española que ha lanzado una asociación de ateos hasta ahora desconocida en nuestro país. Yo afirmaría lo mismo pero justo por lo contrario: porque Dios existe, deja de preocuparte y disfruta la vida. Sin embargo, no es por las respuestas por lo que me parece interesante la campaña, sino porque de forma indirecta y sin pretenderlo, resurge en el debate público una pregunta fundamental ahogada hoy en el mundo secularizado: ¿Existe Dios? ¿Es razonable su existencia? ¿Es Dios la respuesta a las preguntas quien soy, de dónde vengo y a dónde voy? Este rojo sobre gris está dedicado a esa oportunidad que se vislumbra para el debate sincero, serio y abierto sobre el sentido de nuestra existencia; ése que el fundamentalismo laicista tanto teme e intenta evitar imponiendo respuestas y acallando preguntas.

Fotografía de Amalia Casado

Amalia Casado

Licenciada en CC. Políticas y Periodismo

Máster en Filosofía y Humanidades

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