ANÁLISIS DE SOCIEDAD
Deja de preocuparte
Por Almudena Hernández
2 min
Sociedad11-01-2008
"Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida", reza un anuncio de publicidad en los autobuses impulsada por un colectivo ateo. El susodicho mensaje ha llamado la atención de la sociedad española en los últimos días, por obtener publicidad gratuita en la prensa y, además, una réplica también en la publicidad de los autobuses pagada por un grupo cristiano. Éste dice: "Dios sí existe. Disfruta de la vida en Cristo". Pero, muchos periodistas, por eso de las prisas y el titular fácil, apenas hemos recaído en la hondura del primer mensaje. "Probablemente" es poco. Si no, fijémonos en las previsiones del tiempo. Si el meteorólogo dice que probablemente mañana va a llover, ¿lloverá? Así que, aunque haya quien diga que "probablemente Dios no existe" no habrá que hacer mucho caso, no vaya a ser que caiga la mundial. El mensaje continúa con un "deja de preocuparte". Con esta crisis, que se lo digan a un parado, que acabará pidiendo ayuda antes a Cáritas -la ONG de la Iglesia católica, por cierto- que en el INEM. Definitivamente algunos plumillas somos tontos de remate. El hombre, desde que es hombre, siempre ha tenido preocupaciones. ¡Los problemas, las preocupaciones y las crísis han sido el motor de la Historia! Es más, el ser humano se distingue de otros seres porque una de esas preocupaciones no se da en el resto de seres: su tendencia a la trascendencia. Y en eso, queridos lectores, ¿no creen que entran las cuestiones fundamentales? ¿De dónde venimos? ¿Quién estaba ahí? ¿Y antes de la gran explosión? Probablemente estaría Dios. ¿No? El mensaje lumbreras de los autobuses aún tiene una guinda: "Disfruta de la vida". Acérquense a un convento y pregunten a una monjita de clausura si es feliz, pasen a una sacristía y averigüen la respuesta del sacerdote, pregúntenselo a los creyentes de a pie: ¿Ustedes disfrutan de la vida? "Probablemente" lo hagan de una forma más plena que el resto. Quizás, más que en el propio ombligo y en la negación irracional de Dios, la respuesta esté en la réplica publicitada de los autobuses. ¿De qué más hay que preocuparse? Por cierto, y si el anuncio nombrase al "otro" Dios, Yavhé, ¿qué hubiera pasado?
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo