ORIENTE PRÓXIMO
Israel inicia la tercera fase de la operación militar sobre Gaza
Por Miguel Martorell
2 min
Internacional11-01-2009
Los esfuerzos de la Comunidad Internacional por conseguir un alto el fuego entre Israel y Hamas en la Franja de Gaza han resultado inútiles. Tras 16 días de bombardeos y ofensiva terrestre en el territorio palestino, el Gobierno israelí inició en la madrugada del domingo 11 de enero la tercera fase de su operación Plomo Fundido con nuevos ataques aéreos que ya han causado más de 800 muertes en el lado palestino.
Con Egipto como mediador entre Hamas e Israel, la Comunidad Internacional había volcado sus esperanzas en un alto el fuego sostenible, después de que el Gobierno israelí decretara una tregua de tres horas para la entrada de ayuda humanitaria en la Franja. Sin embargo, la milicia palestina rechazó cualquier tipo de plan de paz de los mediadores egipcios. Jaled Meshaal, líder político de Hamas en el exilio, rechazó cualquier iniciativa de alto el fuego mientras el Ejército israelí permanezca en la Franja. Meshaal afirmó que cualquier plan de paz debe empezar por la retirada del Ejército, el levantamiento del bloqueo y la apertura de todos los pasos fronterizos. Con la esperanza de una tregua rota, la aviación israelí comenzó a lanzar octavillas sobre territorio palestino: “Residentes de la Franja: próximamente el Ejército de Israel atacará con mayor intensidad los túneles, los arsenales y las actividades terroristas. Para su seguridad y la de sus familias, aléjense de los elementos terroristas”. Se inició así la tercera fase de la operación Plomo Fundido, tras 16 días de bombardeos y ofensiva terrestre sobre la Franja. En la madrugada del domingo, los aviones continuaron sus bombardeos, que se intercalaron con los disparos de la artillería sobre lo que el Gobierno israelí identifica como escondites de Hamas. Hasta el momento, la cadena árabe Al Yazira cifra el número de víctimas en 830 y en más de 3.500 el número de heridos. El Ejército israelí, por su parte, asegura que Hamas, que sigue lanzando sus cohetes Qassam sobre Israel, ha perdido unos 300 milicianos, lo que, en cualquier caso, no dejan de ser más de 400 civiles muertos. Mientras, en Israel, la cúpula militar presiona al Ejecutivo para que tome una decisión sobre la operación. Su opinión es que sería un error detener ahora la ofensiva, cuando Hamas parece más dañada por los ataques, y creen que la mejor opción sería continuar con la ofensiva para presionar a Egipto para que acepte tropas internacionales. La idea del Gobierno de Ehud Olmert es que militares internacionales se sitúen en la frontera entre Egipto y la Franja de Gaza para controlar los túneles excavados por Hamas, por los que se introducen bienes de primera necesidad, pero también armas que nutren a la resistencia palestina.
