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ANÁLISIS DE ESPAÑA

¬Acojonaos¬

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España16-11-2008

La palabra acojonao tiene su gancho. Más si se pronuncia así y si se reviste con un ligero acento vasco. La calle la ha puesto de moda jubilando la solemnidad y la contundencia de llamar a alguien cobarde. Aunque viene a significar lo mismo, un cobarde es un ruin, como el acojonao suele ser un pringao, otro término más de moda. La palabra acojonao recuerda a esas discusiones de bar, al “no hay huevos” o al “dímelo en la calle”. Pero sobre todo, cuando sale de un político, esta palabra pasa a convertirse automáticamente en un gancho -en este caso de derechas- contra lo políticamente correcto. Y estos son al final los que de verdad llegan. El nuevo líder del PP vasco, Antonio Basagoiti, recurrió al plural del término para definir al atajo de tuercebotas que ahora ha pedido que la selección de fútbol de Euskadi pase a llamarse Euskal Herria. Sin rodeos. Lo que ha hecho este grupo de cobardes es invocar a una entelequia por la que ETA ha matado a 800 personas. Una locura fruto de la mentira que surge al manipular interesadamente la historia. Leer el comunicado en el que estos “acojonaos” exigen mediante amenazas como la de no volver a jugar el cambio de denominación, recuerda de manera siniestra en redacción y estilo a la chulería y la prepotencia que despliega ETA en sus pronunciamientos. Es lo que tiene no coger en la vida un libro por pegarle patadas a un balón. Es lo que tiene darle un micrófono a un tonto. Y dinero. Convertir a perfectos indocumentados en becerros de oro postmodernos que, para más desgracia, son admirados e imitados por cientos de miles de niños. ¿Dónde estaban sus comunicados cuando ETA mató a Miguel Ángel Blanco? No mostraron la misma chulería cuando la banda acabó con la vida de Isaías Carrasco. No amenazaron con ningún plante tras el atentado doble en Capbreton. En lugar de eso, estos “acojonaos” guardaron silencio y bajaron la cabeza. Salvo honrosísimas excepciones después de 40 años de barbarie, ni siquiera en sus estadios se guardan minutos de silenció cuando hay víctimas mortales de ETA. La razón a tan vergonzante insensibilidad, dicen, es evitar mezclar política con deporte. Sin embargo, ahora han dejado en evidencia tan cobarde hipocresía al abrazar sin decoro alguno las reivindicaciones de los terroristas. Nada tiene que ver el cambio de nombre con el deporte. El problema no es que se llamen Euskal Herria. No van a correr más ni a meter más goles. El problema es que al ser una reivindicación minoritaria se han parapetado en el miedo que genera ETA para propulsarla. Y lo saben. Es pura política. La que motiva el partido de circo navideño que ahora está en cuestión. Esa excusa anual para la reivindicación nacionalista -que no deportiva- en un estadio de fútbol. En esos partidos amistosos, lo último que importa es la actuación sobre el campo de una inoperante selección nutrida de jugadores en decadencia o en segunda división. La convocatoria es todo un canto a la división, al insulto y a la incitación de la violencia desde la misma violencia. En nada se distingue el “ETA mátalos” que se escucha en San Mames, Anoeta, Mendizorroza, Ipurua... con las esvásticas que se muestran en otros estadios españoles y europeos. Aitor Ocio, casado con una maketa sevillana, Ismael Urzaiz, nacido en Tudela o Fernando Llorente, de La Rioja. Hat Trick de tontos abajo firmantes que ejemplifican a la perfección la frivolidad de esta iniciativa. Sería exagerado acusarles por enaltecimiento del terrorismo. Pese al menos sobre sus conciencias haber sido cómplices de una locura y haberle reído la gracia a una maquina de matar como ETA. ¿A cambio de qué? De nada. Pero a ver quién era el guapo que se quedaba fuera. Pues los ha habido. Aunque pocos, a ellos gracias por su valor. Es de Justicia estar del lado del que sufre y del que tiene miedo. Pero más de Justicia es reconocer a quienes se enfrentan a ese miedo con dignidad y no a los “acojonaos” que tragan y humillan. Con sus miserias han manchado la pelota.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio