CRISIS ECONÓMICA
El G-20, buenas intenciones pero pocas soluciones a corto plazo
Por Laura M. Álvarez
3 min
Economía16-11-2008
La posibilidad de llevar a cabo acciones coordinadas en materia de estimulo económico o un reparto global radicalmente nuevo de responsabilidades a la hora de regular el sistema financiero han mantenido en vilo a los cinco continentes pero, la realidad ha sido muy distinta. Los 22 países han acordado medidas plagadas de buenas intenciones pero que no ofrecerán resultados a corto plazo.
La cumbre del G-20 ha terminado con una declaración repleta de principios generales para ocultar las grandes diferencias internas, lo que da vía libre a cada uno de los países participantes tome su propia responsabilidad de seguir actuando ante la crisis económica mundial en función de sus condiciones. Los 22 mandatarios, los 20 más España y Holanda, han destacado la necesidad de trabajar juntos para restaurar el crecimiento global. “Debemos sentar las bases para una reforma que tenga por efecto que la crisis global como la actual no pueda repetirse”, afirma la declaración final, de 10 páginas, firmadas por los lideres de los principales países industrializados y emergentes acogidos por el presidente estadounidenses, George W. Bush. La reunión de los 22 nos ha dejado una receta sobre medidas fiscales y monetarias que ya están aplicando algunos países. Se trata básicamente de bajadas de tipos de interés, como las que se han producido en los cinco continentes, y también planes de estímulos fiscal, con bajadas y devoluciones de impuestos. Por el momento, el Reino Unido, Japón, Alemania y China ya tienen sobre la mesa sus respectivas medidas de estímulo. En Estados Unidos, el Gobierno de George W. Bush se resiste a sacar adelante esta medida, pero el presidente Barack Obama ha anunciado que ésta es una de sus prioridades, por lo que se da por supuesto que la mayor economía del mundo utilizará el dinero público para reactivar el consumo. En los primeros meses de su mandato desarrollará un ambicioso plan de inversiones públicas en infraestructuras. Y fuentes demócratas agregaron que se estudia también un recorte en el impuesto que grava los resultados de las empresas del 35 por ciento al 28 por ciento. Sólo cabe destacar la reforma del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BC) de manera que tengan más peso de los países emergentes además del refuerzo de la vigilancia de las agencias de calificación de riesgo de los fondos de inversión libres, hedge-fund, y la promoción de un acuerdo sobre la libertad de comercio a través de la Ronda de Doha, bloqueada desde hace tiempo. Una vez concluida la cumbre de líderes del G-20, la primera de este tipo celebrada entre países desarrollados y emergentes, la pelota está desde hoy en el tejado de los Gobiernos, que tienen de plazo hasta el 31 de marzo para diseñar sus reformas internas. Además de los 22 países en la reunión se encontraba el Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, el Presidente del Banco Mundial, Robert B. Zoellick, el Director del Foro de Estabilidad Financiera (FSF), Mario Draghi y el Presidente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn quién señaló tras la reunión, “que el mundo necesita un estímulo fiscal de 1,2 billones de dólares para combatir la crisis y afirmó que la entidad promoverá una expansión presupuestaria coordinada”. Strauss-Kahn destacó que existe un consenso sobre la necesidad de una inyección pública de dinero y afirmó que debería ascender al 2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, que este año se estima en 62 billones de dólares. La cumbre del G-20 ha establecido también el compromiso de otra reunión similar para el 30 de abril del 2009, a la que asistirá ya Barack Obama como presidente de Estados Unidos con más de cien días de mandato cumplidos. A juicio de George Bush, la hoja de ruta establecida en Washington es un acierto, reiterando que ni los problemas existentes se han creado de la noche a la mañana ni las posibles soluciones van a ser inmediatas. Según el todavía presidente, “una reunión no va a solucionar los problemas del mundo”. Otros participantes, sobre todo los gobiernos de países en vías de desarrollo, han destacado el compromiso de G-20 para evitar a toda costa medidas proteccionistas y agilizar en lo posible las negociaciones de una nueva ronda de liberación comercial.