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ANÁLISIS DE ESPAÑA

Rajoy busca su sitio

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España15-06-2008

El PP ha sido un partido incoherente y dubitativo durante los últimos cuatro años. Al tiempo que clamaban contra la reforma del estauto de Cataluña, apoyaban uno de características similares en Andalucía. Al principio de la legislatura azuzaban a las víctimas en contra del Gobierno. Al final, y cuando el monstruo se les fue de las manos, Rajoy prefería ir a dar un mitín a Almería que hacerse la foto con la rebelión cívica en las calles de Madrid. Además, todavía a día de hoy, es difícil tener clara la postura de los populares en relación a las uniones entre homosexuales, la inmigración, la relación con la Iglesia... Mientras tanto el PSOE, durante todo su mandato, ha estado sacando pecho como "el partido que más se parece a España". En su caso no hubo fisuras. Principalmente porque Zapatero se encargó de abrir la puerta de atrás a todo aquel que no estuviese de acuerdo, o quisiese ir más allá en la idea de España como "un concepto discutido y discutible". Lo aplicaron los socialistas en el País Vasco, posando sonrientes con el brazo politico de ETA. Eran los días de vino y rosas blancas. Lo desplegaron en los estatutos de autonomía. Amagaron en Navarra y aqui sí que lo pagaron. Pero, en general, esa ambigüedad controlada parece que terminó calando en resto de España, a juzgar por el resultado de las elecciones generales en las que cosecharon la victoria precisamente gracias a los votos de Cataluña y País Vasco. Ahora Rajoy ha anunciado que va a dar un giro a su partido para situarlo en un lugar que se llama el "centro reformista" y que, al parecer, garantiza la victoria en 2012. Para ello ya ha empezado a hacer limpia y a perfilar el que será su equipo más próximo. En ese círculo de confianza dice que caben todos: desde Gallardón hasta Esperanza Aguirre. Otro estilo de ambigüedad. Quien sabe si controlada. Pero el propio Rajoy es consciente que de nada sirven los viajes al centro de la Tierra si no arregla la situación en algunas regiones clave como como País Vasco o Cataluña, que siginifican toda una espada de Damocles para los ¬populares¬. Por esa razón, el líder del PP sigue muy de cerca lo que sucede en su formación en ambas comunidades. Antonio Basagoiti cuenta con su apoyo y con el de la mayoría en el País Vasco. A este candidato de consenso le queda la misión de resucitar a un partido muy tocado y hacer olvidar a una San Gil cuya sombra es alargada. Por otro lado, en Cataluña, el PP se encuentra también en un proceso de renovación. Entre varios candidatos en liza, Rajoy ya tiene a su favorito para emprender los cambios que quiere imprimir en el partido. Se trata de Daniel Sirera, quien, sin ser Piqué (qué bien vendría el ex ministro ahora...), no parece que vaya a poner muchos problemas a la hora de asumir las tesis que le dicten desde Madrid. Rajoy y él se necesitan mutuamente. Aun así, y pese a que los lideres de esas dos regiones fundamentales no sean críticos declarados, Rajoy aun tedrá que lograr hilvanar ese discurso de cara amable, giro al centro y cierto acercamiento a los nacionalistas en dos comunidades en las que tendrá múltiples obstáculos. No sólo porque supondrá sepultar por interés electoral el duro y desagradecido trabajo de los últimos años, sino porque el espacio politico que Rajoy pretende abarcar con ello ya está ocupado. Llega tarde.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio