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SIN CONCESIONES

El precio de un voto

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura3 min
Opinión27-01-2008

Si los políticos pudieran, el día de las elecciones vendrían a buscarnos a casa, nos despertarían con toda clase de mimos, nos invitarían a desayunar churros con chocolate, nos llevarían en la sillita de la reina hasta el colegio electoral, nos darían el sobre con la papeleta correspondiente ya cerrado e incluso nos ayudarían a depositarlo en la urna. Todo con tal de asegurarse de que les votamos. Y luego... si te he visto no me acuerdo. Esa es al menos la clase de político a la que algunos estamos acostumbrados en España. El problema, para ellos, pasa por que una práctica similar a la explicada está totalmente prohibida. Es ilegal. Gracias a dios. Sin embargo, a muchos de los candidatos les gustaría actuar de esta manera. Como no pueden, buscan una alternativa legal pero igual de efectiva. Antes eran capaces de prometer la Luna con tal de atraer la atención. Abusaban de la frágil memoria de los españoles para anunciar toda clase de bienes que luego nunca llegaban. Ahora, en cambio, hay una nueva política. Zapatero está dispuesto a pagar 400 euros a cada españolito si el PSOE gana las elecciones generales de marzo. Como lo leen. Por si no era suficiente con el cheque bebé de 2.500 euros y con la ayuda de alquiler para jóvenes de 210 euros mensuales, ahora se ha sacado la manga otra subvención económica para conseguir que olvidemos todas las chapuzas cometidas a lo largo de estos cuatro años. La medida merecería ser estudiada de no ser claramente electoralista. Es coyuntural, pues no tiene intención de repetirse en años futuros. Es injusta, pues se otorga por igual tanto a quienes cobran 600 euros como a quienes poseen fortunas millonarias. Es escasa, pues los 400 euros ni siquiera compensan las subidas mileuristas de nuestras hipotecas. Y, sobre todo, es engañosa. Zapatero intenta aparentar que la economía marcha bien cuando los datos demuestran la existencia de una crisis. Los 400 euros servirán de poco o nada a las más de 100.000 personas que se quedaron sin empleo en 2007. Los 400 euros apenas compensará la subida de los precios, que el año pasado aumentaron el doble que los sueldos. Zapatero podrá regalarnos 400 euros a cada contribuyente pero con otro cheque en pleno verano no va a conseguir solucionar los problemas económicos de España. Al contrario, sólo contribuirá a afianzar la cultura del mínimo esfuerzo que tantos éxitos electorales le ha dado al PSOE en Andalucía y Extremadura. Lo peor del anuncio de Zapatero no es que sea engañoso, injusto, escaso y electoralista. Lo peor de todo es el mal ejemplo que se da. Es como el hijo que nunca escucha a su padre pero cuando se encuentra en apuros regresa corriendo a sus brazos para que le proteja. En este caso, el hijo se llama Zapatero y, después de haber hecho toda clase de travesuras durante cuatro largod años, vuelve corriendo a los brazos de quienes le votaron para pedirles que confíen en él de nuevo. Está dispuesto a cualquier cosa para conseguirlo. Si es necesario, pagará 400 euros por cada voto. Todo vale para conservar el poder. Ese es su precio por ser presidente del Gobierno.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito