Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANÁLISIS DE ESPAÑA

Razones para el adelanto electoral

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura4 min
España25-02-2007

Lo descartó el propio Zapatero hace relativamente poco. Nada de adelanto electoral. Se agotaría la legislatura hasta el final, dijo. Bien es cierto que a juzgar por el desarrollo de su mandato, uno ya no sabe si el anuncio de aquella decisión respondía a un interés real de despejar rumores, o justamente lo contrario. Es posible que se tratase, una vez más, de esa estrategia de ir acomodando a la gente para que en el momento de anunciar el bombazo uno ya lleve tiempo hecho a la idea. De este modo, el posible efecto negativo siempre es menor. Algo parecido al efecto que provocaron los rumores que precedieron al alto el fuego de ETA. Quien sabe si como los rumores que preceden hoy la inminente excarcelación de De Juana. Sea cual fuere su intención, Zapatero apostó por aguantar hasta el final. No obstante, se trata de una decisión que invita cuanto menos a ser reconsiderada dados los acontecimientos de las últimas fechas. Más allá de los avatares diarios, es ahora cuando se empiezan a detectar de verdad las diferencias entre la España actual y la que nos prometió el líder socialista aquel agridulce 14 de marzo. No es necesario irse muy lejos. Basta con recordar una de las banderas que enarbolaba aquel cambio de Gobierno: El talante. El reciente nombramiento de Mariano Fernández Bermejo como nuevo ministro de Justicia (una decisión personal del presidente) supone una renuncia radical a esa idea de buenrrollismo promulgada hasta ahora por La Moncloa. El ex fiscal ha irrumpido en el ruedo político como un perro rabioso al que le acaban de soltar la correa. Nadie duda de que el destinatario de sus ladridos vaya a ser el PP, pero aun así, los socialistas deberían tener en cuenta que un comportamiento agresivo siempre denota cierto nerviosismo que a estas alturas no es buen compañero de viaje. Ahí ha estado el PP para demostrarlo a lo lardo de los último años. Por su parte, con la retirada de las tropas de Iraq, parecía solucionado el entuerto que entrañan los riesgos de una misión en el extranjero. Sin embargo la muerte de Idoia Rodríguez demuestra que el peligro también está presente en Afganistán. Bien es cierto que las razones de uno y otro conflicto son totalmente opuestas, pero no es menos cierto que una victima siempre es una victima. En caso de repetirse desgracias como la de la soldado gallega, el Gobierno podría verse gravemente debilitado. Sobre todo teniendo en cuenta que la situación en el país afgano no tiene visos de apaciguarse ni a corto, ni a medio plazo. Incluso un capítulo que parecía ya superado como es el de los estatutos de autonomía parece que vuelve a causar complicaciones. La reforma andaluza ha vuelto a recordar que estas iniciativas no eran más que una oferta sin demanda. Y no sólo eso sino que, en contra de la solidaridad territorial que defendía Zapatero, los textos autonómicos como el andaluz han demostrado que pueden llegar a enfrentar hasta a tres comunidades, curiosamente todas ellas socialistas. Esto sin contar que uno de los pilares de la legislatura como el estatuto catalán está todavía pendiente de ser aceptado por el Constitucional. Y las expectativas no son del todo favorables para el Gobierno. Pero sin duda el mayor pozo sin fondo al que se enfrenta el Gobierno en las últimas fechas es el del proceso de paz con ETA. Ya sea con mesas de negociación o con mensajes a través de los medios, hace ya tiempo -concretamente desde el atentado de Barajas- que el coqueteo con los terroristas no da beneficios. Es más lo que se pierde que lo que se gana. Con la bomba de la T4, ETA le puso en bandeja al Gobierno la oportunidad de pasar página con el apoyo de toda la sociedad. En lugar de eso, prefiere insistir en una paz que cada vez se ve más lejos. Lo más grave es que el líder del Ejecutivo parece dispuesto a agarrarse a ese clavo ardiendo de aquí hasta el final. A Zapatero se le han acabado las cartas antes de lo que tenía previsto. Y a la vuelta de la esquina están las elecciones municipales en las que el resultado parece -según los sondeos-que va ser más ajustado de los que hace unos meses se esperaba. De ser así, con un PP resucitado y con la ausencia de iniciativas, el sprint final a los comicios generales de 2007 va ser más bien una carrera de fondo con la oposición echándole el aliento en el cogote. A pesar de todo Zapatero insiste en su intención de agotar la legislatura, al menos de momento. Viendo lo visto más le valdría desdecirse también aquí y anunciar un adelanto electoral antes de que sea demasiado tarde. Desde luego, hay razones.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio