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SIN ESPINAS

Maniqueísmo político

Fotografía

Por Javier de la RosaTiempo de lectura2 min
Opinión01-10-2006

Amar una idea es absurdo. Por eso, las ideologías son el verdadero opio del pueblo. Tras su enorme fracaso histórico concretado en el siglo XX, el desprecio a la razón pura ha llevado a una razón práctica mediocre y reduccionista: la política maniquea. En nuestro país, este narcotizante conduce a los borregos de pensamiento débil por la senda de la reacción constante frente al adversario. No importa la verdad porque lo que define al enemigo es la mentira y al amigo la “verdad”. Así la crítica sobre el propio comportamiento desaparece y todo queda justificado por la lucha contra el adversario; el cual se definirá por los esteriotipos que cada bando le inculque a través de los altavoces de la opinión pública. De esta manera se explica el bochornoso deterioro del debate público y político de este país; donde la pérdida de credibilidad y prestigio de los medios de comunicación es acuciante y la de los políticos simplemente no existe. El asunto de los informes del 11-M es el enésimo capítulo de un culebrón estéril que no tendrá más que frutos podridos. Pone en evidencia la enorme brecha que hay entre los intereses de los políticos y los medios con los de los ciudadanos. Seguirle el juego a los zaplanas, pedrojotas, losantos, rubalcabas, garridos y a toda su panda de compinches es un error que pagaremos todos. Es un juego de ellos que no pretende buscar ninguna verdad sobre el atentado de 2003. Sólo pretende la venganza política y la contienda permanente como argumento para erosionarse mutuamente. Los detalles del uso inmoral que el PSOE y Rubalcaba hicieron entre el 11 y el 14 de marzo de las 192 víctimas ya los conocemos, como la estúpida gestión que Zaplana comandó y que hizo perder los papeles al propio Acebes. Zaplana y Rubalcaba fueron los que después se encargaron de negociar para destrozar la comisión de investigación y son los que hoy mantienen viva la contienda azuzando a los que han decidido ponerse al servicio de sus intereses. La pista sobre el origen del atentado ya ha quedado muy lejos, sobre todo porque a quienes dirigen esta guerra no les interesa tirar del hilo. Repito, nada de esto tiene que ver con la verdad sobre el 11-M, por lo que será un elemento más para seguir crispando hasta las elecciones a una sociedad española ávida de un montón de soluciones para sus problemas reales. A todos estos no les hagan ni caso porque aburren con sus mentiras y cansan con su inmoralidad torticera. Se sirven de cualquier cosa: su credibilidad pasada, su verborrea, la flaca memoria del español que la tiene flaca porque se entera de menos que cuando el NO-DO. Seguirles a ellos es caer en el error de no ver la realidad más que con los ojos de estos manipuladores. Por encima de ellos, Zapatero y Rajoy dan muestra del bajo perfil como dirigentes políticos, y a lo peor solo pasan a la historia por ser dos dirigentes más del maniqueísmo político que contribuyó a cargarse España.

Fotografía de Javier de la Rosa