ANÁLISIS DE ECONOMÍA
El efecto llamada de la huelga
Por Gema Diego
1 min
Economía22-07-2006
Este verano, una huelga llama a otra. Primero fueron los pilotos de Iberia los que quisieron poner a prueba a la compañía a través de un paro de una semana en pleno mes de julio. El resultado fue satisfactorio para este colectivo. Después llegaron los maquinistas de Renfe, cuya presión fue tremendamente efectiva para llegar a un acuerdo. ¿Y ahora? Ahora son controladores ferroviarios los que han elegido con mimo y mala leche las fechas de su reivindicación: justo en los cambios de mes del verano para coincidir en medio de todas las operaciones salida y retorno. Los gestores de Adif no se esconden, y reconocen que una de las razones que les impulsa a tomar esta medida es la constancia de que a sus colegas de otros ámbitos les ha ido bien. La cuestión es que en estos casos, a diferencia de lo que ocurre con el conflicto de los astilleros, el que paga es el usuario, el viajero que se queda en tierra o que consuma su desplazamiento con dificultades, y precisamente la elección de los paros ha ido justo hacia aquellos momentos en que el número de perjudicados será, necesariamente, mayor. Y si una movilización llama a otra, también es cierto que una conversión de contrato temporal a indefinido suele atraer a otra –o a varias- dentro de una empresa. Esta tónica le está sentando de maravilla al mercado laboral pero, como dinero llama a dinero y un piso caro hace subir más el precio de otro, el BBVA nos recomienda que no nos confiemos. Tanto efecto llamada sin salir de España, y luego dicen de los inmigrantes.
