ANÁLISIS DE DEPORTES
Un ‘culebrón’ para quedar ‘con el culo al aire’
Por Roberto J. Madrigal
3 min
Deportes23-07-2006
El Real Madrid se ha pasado dos años largos hasta conseguir que el Estudiantes aceptara una oferta por Carlos Jiménez. Y el alero, al final, se ha decantado por una oferta económica menor, la del Unicaja de Málaga. El motivo no es nada complicado: tras ganar el título de la ACB, el club malagueño disputará la Euroliga las tres próximas temporadas. Además, dispone de un proyecto deportivo sólido –a pesar de la marcha de Jorge Garbajosa a la NBA–, encabezado por un entrenador competente, que ya pasó –en la etapa de Lorenzo Sanz– por el Real Madrid: el italiano Sergio Scariolo. Con 30 años, y a pesar de que había firmado un contrato de larga duración para retirarse en el Estu, el bueno de Jiménez quería dar un paso más en su carrera y no conformarse con estar en un equipo peculiar, en el que firmar unas interesantes estadísticas –unas medias de 10,4 puntos y 7,5 rebotes en la última temporada, pese al revuelo de su posible fichaje por los merengues, enemigos acérrimos de la Demencia estudiantil–, sino optar a conseguir títulos. Con los del Ramiro sólo lo consiguió en 2000, cuando ganó la Copa del Rey, y llegó a dos finales más: la Copa Korac de 1999 y la liga 2003-2004. En ambas perdió contra el Barcelona. Condiciones no le faltan a Jiménez: según reconocen todos sus compañeros y muchos rivales, es un jugador sacrificado cuyos números no se basan en un afán por destacar en el aspecto individual, sino que trabaja para el equipo. Y el Madrid… después de tres años aún sigue buscando su identidad. Con el despido de Bozidar Maljkovic, un entrenador que ya no es tan bueno como lo fue, el equipo blanco no ha tenido una identidad ni ha explotado técnicamente el talento de sus jugadores. Boza se empeñó en triunfar con un juego de dos bases anotadores, que primero intentó –precisamente– en Unicaja sin más éxitos que un título de la Copa Korac en 2001. Antes bien, el veterano técnico se conformaba con no trabajar al equipo salvo en la defensa, para conseguir victorias poco brillantes y buscar, a la mínima ocasión, excusas para justificarse. Porque ya en su primer año salvó la temporada in extremis, con un triple de Alberto Herreros que, de no haber entrado, hubiera hecho campeón al Baskonia. La temporada siguiente, sin Lolo Sainz en la dirección deportiva, se vio el desastre: el serbio hizo bien poco por dar continuidad a la plantilla y se hartó de fichar a jugadores poco conocidos y de poco rendimiento. Ni siquiera el serbio Igor Rakocevic llegó a complementar adecuadamente a Louis Bullock. Ahora es un equipo en mantillas, sin Euroliga y con Felipe Reyes como único activo de valor. El proyecto de Ramón Calderón sigue siendo una incógnita: Vlade Divac tan sólo es un asesor –bastante caro, por cierto–, y mientras, otros equipos le han robado la merienda al Madrid. Baskonia, Unicaja, Barcelona, incluso el Girona y el Pamesa Valencia, están siendo mejor gestionados. El caso Jiménez es tan sólo la última evidencia, porque el Real Madrid debería poder hacer algo más que lamentarse de la decisión del jugador.
