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ANÁLISIS DE ESPAÑA

Zapatero se la juega solo

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura4 min
España11-09-2005

“Discretas pero no secretas“. Estas fueron la palabras que utilizó el lehendakari Ibarretxe, para de definir como serían sus reuniones con los distintos líderes políticos a la hora de afrontar el “proceso de normalizaron” del País Vasco. A Ibarretxe parece gustarle eso de no dar muchas explicaciones de lo que habla con sus interlocutores y así lo demostró en su última visita a la Moncloa. Algo más de horas de reunión y al terminar, ninguna declaración, mucho menos una rueda de prensa, tan solo un frío comunicado de alrededor de 30 líneas, 24 horas después. De ese modo, evita las preguntas incómodas y la posibilidad de que sus respuestas dejen entrever secretos de ese guión, ya escrito, sobre el que quiere construir el futuro de Euskadi. Más grave es que el Ejecutivo de Zapatero se sume a esa política de secretismo. El curso pasado ya nos dejó capítulos más que suficientes para dudar acerca de la información de la que dispone el Gobierno. Episodios como aquel en el que Otegi apelaba a una ridícula inmunidad ante la justicia declarándose interlocutor de Zapatero sin que nadie le obligara a demostrarlo, o cuando la ilegalizada Batasuna reconocía contactos con algunos miembros del socialismo vasco mientras que el Gobierno tan sólo se remitía a lo que dijesen sus compañeros del PSE. Por su parte, el PSOE promovía una polémica resolución en el Congreso que le autorizaba a hablar con ETA, eso si, siempre y cuando los terroristas se comprometiesen a dejar las armas. En aquella ocasión, por cierto, el Ejecutivo se comprometió también a mantenernos informados en caso de producirse contactos. Dicho esto, tras el encuentro entre Ibarretxe y Zapatero, el ministro de Administraciones Públicas realizó una comparecencia en nombre del Gobierno dando sus explicaciones de la reunión. En esa rueda de prensa, Jordi Sevilla tan sólo informó sobre una serie de acuerdos alcanzados en materia económica. Pero no dijo toda la verdad -es curioso pero juraría que esta frase ya la he oído antes por algún lado-. Ahí estaba el comunicado trampa de Ibarretxe para demostrar que se coge antes a un mentiroso que a un cojo. De las cerca de 30 líneas que tenía el texto emitido por el Gobierno vasco, solo un párrafo hablaba de los temas económicos -donde, por cierto, no se especificaba ningún tipo de acuerdo-. El resto del documento giraba en torno al proceso de “normalización del País Vasco” como tema central del la reunión con el presidente. Una de las dos partes no dice la verdad. Pero las palabras de De la Vega, pocas horas después del comunicado, reconociendo que “en la reunión se hablaron de muchas cosas” suenan a un “si vale nos habéis pillao“. De manera que al final, un frío comunicado destinado a dar la menor información posible arrojó más luz de la esperada. Quedan pocas dudas de que algo se esta gestando en el País Vasco y en la política de merchandising en la que nos encontramos, donde los políticos hacen lo imposible para colgarse medallas - y la medalla de la paz en el País Vasco es una de las grandes, no como la del Estatut que le solo le interesa a un 0,2 por ciento de a población catalana y cabrea a la inmensa mayoría de los españoles- tanto secretismo sólo puede llevarnos a una conclusión. Ibarretxe y Zapatero esconden algo que no quieren que se sepa. Pero ojo, el hecho de que lo escondan no implica necesariamente que sea malo. Se puede esconder una sorpresa para que en el momento de darla o de anunciarla haga más ilusión. O también se pude esconder algo para evitar que su publicación estropeé un proceso cuyo resultado final es la sorpresa. Nadie duda que las intenciones del Gobierno en el País Vasco no sean buenas y no vayan encaminadas a la paz. Pero Zapatero, en estos momentos, esta jugando una partida de ajedrez y como en todas las partidas se puede ganar o se puede perder. El problema es que a juzgar por el resultado de la última visita de Rajoy a la Moncloa, el presidente ha decidido jugar esa partida solo. Si gana, lo hará el solo pero si pierde también, con todo lo que las dos variantes implican. En el tema del País Vasco, Zapatero se comporta como si hubiese encontrado el mapa de un tesoro y no lo quisiera compartir con nadie, y mucho menos con su principal rival. Por ello, solo nos queda confiar en que el líder socialista sabe muy bien donde se esta metiendo y con qué y con quién esta negociando. Debe estar seguro pues con lo caros que se han puesto los errores en la política española un fracaso o una tomadura de pelo en este asunto -no sería la primera vez- le pasaría factura.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio