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CRÓNICAS DEL ESPACIO INTERIOR

Generosidad

Fotografía

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura2 min
Opinión24-07-2005

Determinadas virtudes necesitan especialmente de los otros para ser realmente encarnadas. Uno puede ser fuerte o prudente en sí mismo y frente a las tribulaciones del mundo. Pero uno, para ser generoso, necesita con quién serlo. La fe, la esperanza y el amor son también de estas virtudes donde el otro es aún más protagonista que uno mismo. A veces, tan protagonista, que uno es capaz de esas virtudes precisamente por quién tiene delante, y no por uno mismo. No es el caso de mi madrina y su esposo -mis tíos María Jesús y Víctor-. Uno de esos matrimonios capaces de reflejar su ejemplo amor en ecos de hijos, sobrinos, nietos. Uno de esos matrimonios difusores de una generosidad perfumada capaz de conquistar los corazones de quienes les rodean: familiares, amigos, vecinos, conocidos. Su amor y generosidad se ha expresado bajo tantas formas... La más espectacular fue aquel crucero por los fiordos noruegos hace unos veranos. Paisajes, comidas, bailes, juegos, excursiones, recuerdos digitalizados, confesiones, regalos. Creo recordar que nunca en mi corta historia habíamos coincidido tantos familiares durante ese tiempo en un mismo viaje y en un espacio relativamente pequeño. Quizá la menos espectacular es la vieja casa de Vidanes (León), donde la pasada semana nos juntamos aún más que en la aventura noruega -las familias llenas de amor siempre crecen-. En aquella pequeña casa de un amable pueblo sobre el que padres, primos y hermanos tenemos hermosos recuerdos. La casa de Vidanes, esa morada que, por ser de mis tíos, ha sido siempre la de todos. Vidanes y Noruega no son ya para mi familia espacios geográficos, sino mundos reales más ricos y auténticos que los de la prensa, y mucho más importantes para el destino de nuestras vidas. La generosidad, la esperanza, la fe, el amor… son virtudes que construimos siempre gracias a otros. Primero, porque necesitamos de alguien a quien entregarnos, de quien esperar, en quien creer, en quien descansar… Pero, también como ocurre con el resto de virtudes, porque necesitamos modelos de quien aprender y personas por las que ser conquistados. Personas como mi madrina y su esposo -mis tíos María Jesús y Víctor-.

Fotografía de Álvaro Abellán

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Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach