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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

Bombones derretidos

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad24-07-2005

Hace tanto calor que hasta los piropos que alimentan el ego en otras épocas del año ahora apenas surten efecto. Nos derretimos, y no precisamente porque seamos bombones. Hace un calor horroroso y encima echamos más leña al fuego con nuestra sinrazón. Demasiadas veces tropezamos en la misma piedra. Y cuando vemos que podemos tropezar en nuestro camino, no aprendemos y el pie topa de nuevo con otro obstáculo. Prevenir es curar, dicen. A posteriori es mucho peor: a muchos se les ocurre apagar las llamas, pero con gasolina. Parecemos perros buscando sombras. Una línea de fuego dibuja el horizonte de la noche, durante el día vamos de portal en portal, a la caza del fresquito que se escurre de las puertas de las casas. Hacemos buen consumo de horchatas, gazpachos, helados y refrescos. Y si el bolsillo no da para más porque empeñamos los ahorros en ese apartamento de ensueño para el mes de agosto, optamos por la alternativa de echarle un poco de morro. En las ciudades también se puede pasar la tarde en un centro comercial. No me digan que nunca han entrado a una tienda para refrescarse un poquito... Ya en casa, una alternativa eficaz es abrir la puerta de la nevera y ponerse frente a los tomates, el paquete de la carne picada y el cuarto de kilo de chope. No es el horizonte de una playa, pero hace su función: que los bombones no se derritan. ¿Y si el único sitio para aparcar el coche está a pleno sol? Por favor, no intenten tocar el volante a menos que sea con un par de guantes de los que se usan para sacar el asado del horno. Como la meteorología parece haberse vuelto loca y no tiene muchos visos de cambiar a más fresquita, lo mejor será hacer caso a las recomendaciones: beber mucho agua -incluso si no hay sensación de sed-, comer preferiblemente verduras, evitar las horas de sol, protegerse la cabeza con un sombrero y hacer buen uso del abanico. Aunque lo del pai-pai sea algo psicológico, parece que funciona. Por lo menos sirve para que los bombones no se derritan en el estío.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo