ANÁLISIS DE LA SEMANA
Sin respuestas
Por Amalia Casado
2 min
España20-03-2005
Pasa actualmente en política lo que con las compañías de móviles: una vez has elegido una, ya no caben protestas, ni reclamaciones, ni quejas, salvo a través de los contestadores automáticos de la compañía, o de teleoperadoras especialistas que funcionan como muros de contención. Maquiavélico. A una compañera le robaron el bolso hace unas semanas. En los 20 minutos que tardó en darse cuenta del robo y anular sus tarjetas de crédito, le robaron los 500 euros de sus cuentas. La entidad bancaria le comunica que el seguro no cubre la cantidad robada porque debía haber denunciado el robo 25 horas antes de que se hubiera producido el hecho fraudulento, es decir, que mi amiga tenía que ser pitonisa, saber que al día siguiente le iban a robar su bolso en un bar y denunciarlo 24 horas antes de que se lo robaran. ¿Cómo le llaman a eso? Sólo quedan la vía de la justicia y la de la amenaza. Pero, aún así, con el poder de los bancos nos hemos topado. Son 200.000 los vascos exiliados del País Vasco por causa del terrorismo, de las amenazas, de la falta de libertad. No pueden expresar sus ideas políticas porque son perseguidos por ellas. Son perseguidos por no ser nacionalistas. Sin embargo, las posibilidades de que quienes no condenan el terrorismo concurran a unas elecciones que ya de por sí no se celebran en un espacio de libertad, siguen estando abiertas en este país en el que cuesta tanto ser tajante, y en el que la democracia que protege las libertades y derechos de los individuos camina de puntillas y con cuidado para salvaguardar más los de quienes la vapulean que los de las víctimas: víctimas del terrorismo, víctimas del capitalismo, víctimas de las decisiones dictatoriales disfrazadas de cordero marca ZP. Así se cierra una investigación sobre el 11-M sin que los ciudadanos tengan una respuesta, y el precio de la verdad es el del Estatuto, y todo lo que a los ciudadanos les gustaría que tuviera respuestas se convierte en expedientes X que jamás se resolverán. Ni siquiera la vía de la Justicia parece ser suficiente. Y las amenazas... mejor no seguir el juego de una lucha de símbolos que ya ha comenzado a lomos de los caballos de nuestros antepasados.
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Amalia Casado
Licenciada en CC. Políticas y Periodismo
Máster en Filosofía y Humanidades
Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo