LA RÉPLICA
A vueltas con el Madrid
Por Roberto J. Madrigal
2 min
Deportes20-03-2005
La crisis del Real Madrid es uno de esos temas estrella en las tertulias, pero nadie acierta con una solución que se reclama con urgencia. Lo único que está garantizado es el desacuerdo. La magnitud del lío quedó patente cuando tuvo que salir el presidente a aclarar que los malos resultados no tienen relación con el final de un modelo de gestión. Hizo bien en recordarlo, pero parece que Florentino Pérez no ha sabido terminar de explicar su idea. Porque además tuvo que ser muy cauto: su explicación no deja de rectificar –y dejar en evidencia, por tanto– a los que dan la cara en el club: el director general, Emilio Butragueño, y el director deportivo del fútbol merengue, Arrigo Sacchi. ¿Quién se aclara? El problema que genera un simple malentendido, a estas alturas, es devastador. Los círculos futboleros se quedaron con la copla de que el modelo de los galácticos era la panacea para ganar, cada año, un gran título. Pero la realidad ha sido otra: que sin los guardaespaldas de las estrellas, los que dan equilibrio al equipo y dan relevo a unos cracks que llevan varias temporadas exprimidos por un calendario que les obliga a jugar miércoles y domingo al máximo nivel, el Real Madrid ha perdido empaque. En términos económicos, lo que ha hecho Florentino Pérez ha sido una desinversión de activos que han terminado por ser estratégicos. Desde que llegó a la presidencia, Pérez tuvo clara su idea y una confianza ciega en su modelo, una cualidad muy valorada por unos socios que atienden más a sentirse identificados con el equipo y el club que a las dudas y rumores que no tarda en airear una prensa ansiosa, que se mueve al son de los interesados que quieren vender su producto, preferiblemente jugadores, al mejor postor. Sin embargo, la marcha de Jorge Valdano y los resultados posteriores –los que definen, en última instancia, el respaldo de un modelo válido en lo económico– han hecho suscitar dudas. Los primeros síntomas se vieron pronto, pero en cuanto los títulos se han resistido –en particular desde que se perdió la Copa del Rey contra el Zaragoza, la temporada anterior– la situación ha sido, sin duda, muy complicada. Los intentos de solución no han funcionado, dígase el desfile de entrenadores –José Antonio Camacho, Mariano García Remón, Vanderlei Luxemburgo– y unos fichajes, en particular el de Jonathan Woodgate –que no ha podido debutar en nueve meses y no lo hará en toda la temporada por una lesión de rodilla a priori menos importante, por ejemplo, de la que llevó a descartar al argentino Gabriel Milito–, que no han rendido como se esperaba y no han podido revertir la tendencia descendente de un conjunto que se ha ido quedando pelado de buenos suplentes.
