EL REDCUADRO
Esta es la campaña contra la Iglesia
Por Antonio Burgos
2 min
Opinión09-09-2001
Tiene mérito. De Estoril a La Zarzuela, pasando por Oslo, el hijo y nieto del "Rey de Todos los Españoles" ha conseguido ya dividirlos a todos en dos grupos: los que piensan en un modelo de Reina y los que quieren de Reina a una modelo. Van a acabar con la poquita afición a la Corona que hay. Claro que por muchas niñatadas que nos esperen, nunca serán como los obispos. Esos sí que han logrado acabar casi completamente con la afición. La Iglesia no renuncia al cesaropapismo de antaño y aunque separada del Estado por la Constitución, no se le caen los pastorales anillos por cobrar la pensión alimenticia, como buena separada. Esa pensión se llama más de 20.000 millones del ala que los españoles, creyentes o no, hemos de pagar de los presupuestos a los mitrados. Hay quienes dicen que hay una campaña contra la Iglesia. Ya lo creo. La campaña contra la Iglesia la ha desatado la propia Iglesia, en tropel. Estos obispos están mandando a Voltaire a los albañiles. La más dañina campaña contra la Iglesia la hizo la tibieza de los obispos y el clero vasco poniendo una vela a Dios y otra a la ETA. Esperemos sentados que la Iglesia aplique a los curas etarrones que se niegan a oficiar funerales por los concejales asesinados la misma condena que a las profesoras de Religión que se van de copas o entienden que Izquierda Unida está bastante más cerca del Evangelio que monseñor Rouco. La campaña contra la Iglesia la ha desatado ese sagrado misterio en el que se ha descubierto el dinero de la Curia puesto a piñón fijo en Gescartera. Si hay dinero para invertir, ¿por qué la separada Iglesia sigue cobrando la pensión alimenticia de su antiguo marido el Estado? La campaña contra la Iglesia la han desatado los obispos que persiguen a las profesoras de Religión casadas por lo civil, pero que no dicen ni palabra de ciertos curas notoriamente amancebados o de algunos canónigos con pareja estable. Y por si faltaba algo, se suma a la campaña contra la Iglesia el obispo de Gerona, ese monseñor Camprodón que le enmienda la plana al Espíritu Santo, dice que la pentecostal multiplicación de lenguas no vale un duro y que "gerundés, habla la lengua del Imperio", como buen ministro del Señor. Del Señor Jordi Pujol, claro.
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Antonio Burgos
Columnista del diario ABC
Andaluz, sevillano y del Betis
** Este artículo está publicado en el periódico ABC y posteriormente recogido de AntonioBurgos.com por gentileza del autor