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ANÁLISIS DE LA SEMANA

La ecuación de España

Fotografía

Por Amalia CasadoTiempo de lectura2 min
España09-09-2001

En la ecuación sobre los problemas de España, una parte importante, esencial, es la subecuación del problema vasco. Si la ambigüedad en este asunto es considerable –el doble discurso nacionalista no acompaña- la posible entrada de Izquierda Unida en el Gobierno vasco no aporta pistas para resolver el problema. En Izquierda Unida están convencidos de que pueden resolver la cuadratura del círculo: hacer compatibles la lucha por la pacificación –esto es, la lucha contra ETA prioritaria para los no nacionalistas-, con la lucha por la “normalización –que es esencial para los partidos nacionalistas, y que es la lucha por la independencia del País Vasco, aunque no lo formularán así para evitar evidencias-. Los de IU quieren fomentar el diálogo político. Consideran que la cooperación en el frente policial y judicial no es suficiente para combatir a ETA. Pero diálogo político es una expresión que tampoco tiene definiciones unívocas: dialogar ¿qué?; dialogar ¿quiénes? El diálogo da buenos frutos si es diálogo verdadero y los sucedáneos son parches que alargan los problemas. Un ejemplo podría ser el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, que esta semana se ha vuelto a reunir. Desde él, Partido Popular y Partido Socialista están impulsando una de las metas personales del presidente del Gobierno, José María Aznar: la orden de busca y captura europea. Que todos los países de la Unión coparticipen en la lucha eficaz contra el terrorismo y la delincuencia. El primer paso está dado con la aprobación esta semana del informe en el que se propone: el informe Watson. El presidente Aznar, que se va labrando un perfil de hombre de Estado a pesar de las críticas de la oposición y de las tan manidas dificultades de imagen, sigue haciéndose hueco en Europa cuando se reúne con mandatarios en enclaves internacionales. A orillas del lago Como, en Italia, ha mostrado que él es el hombre fuerte del Partido Popular. Enigmático pero contundente y seguro, él si parece tener claras las incógnitas a despejar. Su Gobierno: lo cambiará cuando le parezca necesario. A pesar de que a varios de sus ministros les acecha la sombra de la sospecha –como a Piqué, el caso Ercros, o a Montoro y Rato, a quienes la oposición quiere implicar a toda costa en el asunto Gescartera-. Todos los partidos, excepto el Partido Popular, hacen del Gobierno el objetivo a vencer en sus programas políticos para este curso –Gescartera, elecciones gallegas- pero pocos demuestran la seguridad en sí mismo del actual presidente. Quizás Aznar tenga la solución a la ecuación de España. Quizás España sea, no un problema, sino un misterio. Y entonces, como todo misterio, no tendrá solución. Ni a orillas del lago Como.

Fotografía de Amalia Casado

Amalia Casado

Licenciada en CC. Políticas y Periodismo

Máster en Filosofía y Humanidades

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