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SIN ESPINAS

Obrar con palabras

Fotografía

Por Javier de la RosaTiempo de lectura2 min
Opinión03-09-2001

"La palabra mueve, el ejemplo arrastra". Atinada manera de corregir y ampliar la actividad de un periodista. Tan de buen tino como de oportunidad para llamar su atención. Modo inmejorable de anunciarle que es esclavo de lo pronunciado casi antes de su pronunciación. Pero, si creemos en la insustituible fuerza del EJEMPLO ¿qué hacemos entonces parloteando atrevidos por ahí con escaso dominio de la lengua?¿ Por qué no estrenamos el hacer y fomentamos el callar? O mejor, inauguremos una facultad llamada Ciencias de la Acción enfrente de la ya devaluada de Comunicación. ¿Qué sucede cuando la fuente y el recurso primordial de nuestra actividad es esa palabra siempre relegada al ejemplo? Obrar con palabras se me ocurre. Prócer tarea para el buen periodista. Ese que hace de su materia prima un instrumento de acción capaz de movilizar voluntades, empezando por la suya. Aquel habilitado para poner apunto la antesala teórica de la acción con solución: la idea. El profesional que no se escandaliza si le llaman junta letras, sobre todo, si al final, va y las junta bien. Poder Obrar con palabras de verdad es darse la oportunidad pública de demostrar honestidad intelectual y rigor profesional. De desterrar los vagos discursos de exaltación fácil. De dejarle lo de las arengas y soflamas mesiánicas y pasadas de moda a los que todavía se atrevan. Véanse: genocidas serbios, ideólogos fundamentalistas, anacrónicos ultraderechistas, vendedores de motos y libros de autoayuda, gurús de la comunicación y todos aquellos que convierten las casas de oración en cuevas de bandidos. Ese que Obra con palabras es el periodista que coge una ola capaz de ahogar los tiempos de fariseísmo y decirle a las egregias y crecidas voces que son sólo ecos de altavoces rotos. Y ese debe ser el periodista que dé gracias a quienes le permitan juntar cada semana unas palabras en lo que hoy es ya la realidad de una OBRA.

Fotografía de Javier de la Rosa