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Cosas de casa

Fotografía

Por Amalia CasadoTiempo de lectura2 min
España02-09-2001

Este número de La Semana es familiar. Tiene ingredientes caseros, los que se está acostumbrado a catar en las páginas de política sobre este país. Hay motivos para la sonrisa y para la risa. Para el golpecito en la espalda y para el abucheo feroz. Comienza el curso político con cuentas pendientes: la de la renovación de las instituciones. Los deberes se quedaron sin hacer en septiembre. A pesar, claro, de que prometieron una y otra vez que esta vez sería la buena, que la reforma de la Justicia significaba el fin de la politización de las instituciones... Cosas de casa. Cosas de casa, y, para los socialistas “cosas de la cocina del CIS”. Es el último barómetro sobre intención de voto. Comienza el curso político con notas, igual que terminó. Quién ganaría hoy unas supuestas elecciones generales es una cuestión controvertida: con los mismos datos, los populares aseguran que ellos, con casi nueve puntos de distancia. Los socialistas consideran que ya es para menos, que la diferencia es de dos o, como mucho, de tres puntos. Cosas de casa son también éstas. Aunque ha pasado un verano entero, vuelven a empezar. ¡Las elecciones! Las gallegas, a la vuelta de Finisterre, con un candidato popular que sigue haciendo historia, y con un partido Socialista al que el presidente Aznar no deja de acusar por considerar que apuesta por una errática política de pactos con partidos nacionalistas... En el País Vasco, ahí no, ahí las cosas han cambiado. Persiste la violencia callejera. Su intensidad provoca temor y terror. El terror lleva a muchos concejales a dimitir de sus cargos. Los últimos son miembros de Unión del Pueblo Navarro. Los partidos no nacionalistas temen que sus listas no tengan los candidatos suficientes para, en las elecciones del 2003, presentar los suficientes nombres para vencer a las fuerzas que defienden la violencia. Sobre todo, ha cambiado el marco de actuación policial. Tres atentados se han producido en el mes de agosto. Ninguno con víctimas. De los que pudieron ser y no han sido, muchos se deberán a las actuaciones policiales y a la desarticulación de los comandos Buruntza y Barcelona. Fruto de la colaboración policial, fruto de la cooperación entre las administraciones central y vasca, fruto de la búsqueda de eficacia en la lucha contra ETA, la cooperación ha conseguido que, durante el mes de agosto, sean cosas de casa los encuentros saludables entre los responsables políticos de la lucha contra ETA.

Fotografía de Amalia Casado

Amalia Casado

Licenciada en CC. Políticas y Periodismo

Máster en Filosofía y Humanidades

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