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El nuevo ‘comando Barcelona’ no tuvo tiempo de nacer

Por La SemanaTiempo de lectura1 min
España02-09-2001

García Jodrá había huido a Francia en enero, cuando se desarticuló el anterior comando Barcelona. En esta ocasión contaba con Unai López de Ocariz y Nerea Bengoa para reconstituir el comando. Tenían previstos multitud de atentados, de los cuales no llegaron a cometer ninguno porque antes de que lo hicieran se produjo la intervención policial.

Se inició ésta cuando la Guardia Civil observó la llegada a un domicilio de los terroristas, que portaban un macetero del que vertieron la tierra para dejarlo vacío. Ante el peligro de que se produjera un atentado inminente, la policía decidió poner en marcha la desarticulación. En la diana de Jodrá y los suyos figuraban varios concejales del Partido Popular (PP) en Cataluña, el presidente de una inmobiliaria militante del PP catalán, un edificio de Hacienda, la Comandancia de la Marina en Las Ramblas, la sede central del Grupo Zeta y, quizás, un gran centro comercial de Mataró. García Jodrá era un miembro perseguido por las autoridades porque era miembro del anterior comando Barcelona y había huido. A él le encargaron reconstituirlo. Sanguinario, reconoció que había intentado matar hasta ocho veces al periodista Luis del Olmo. Se había convertido, confesó, en una especie de “objetivo personal”. Había participado en los asesinatos del ex ministro socialista Ernst Lluch, de los concejales del PP José Luis Ruiz Casado y Francisco Cano y del guardia civil Juan Miguel Gervilla. En su declaración en la Audiencia Nacional, Jodrá reveló que para asesinar a miembros del Partido Socialista catalán, fiscales y periodistas necesitaban el permiso de la cúpula de ETA en Francia. Se lo concedieron para matar a Luis del Olmo y se les dio la orden de acabar, en su momento, con Ernst Lluch.

Fotografía de La Semana