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![]() Para que el Partido Socialista tenga posibilidades de ganar al Partido Popular en unas elecciones generales, el candidato socialista no sólo debe tener imagen y verborrea, además, los votantes le deben identificar como símbolo del verdadero salto de página. A pesar de que muchos miembros del "aparato" conocían esta verdad de perogrullo, apostaron abiertamente por quien no cumplía estos requisitos: Almunia. Según parece, porque después de la más que probable derrota del Secretario General del PSOE en unas generales, ellos podrían aparecer como las únicas opciones fiables del partido. Según dicen, Felipe González también seguía esta táctica. Esperar a salir limpio de los tribunales por el caso GAL y después adornar una vez más La Moncloa con sus bonsáis. Por eso, días antes de la votación, el ex presidente dio la vuelta a la verdad cuando aseguró que José Borrell era el candidato de los afiliados y Almunia el de la ciudadanía. Las primarias han derrotado a Almunia en las urnas pero, por inexplicable que parezca, han relanzado su trayectoria política: Borrell tiene que contar con él para que en el PSOE sólo haya vencedores. A Felipe González tampoco le perjudican los resultados. En muchos españoles ha cuajado el poso de sus años de gobierno. De hecho, no son pocos los que claman venganza. Esperan que el ex presidente, y sólo él, sea capaz de desacreditar al gobierno de Aznar: que se repita la historia pero al revés. Disfrutan viendo como ha puesto en la picota a Alvarez Cascos y desean que finalmente González se encargue de hacerle caer. Pero los votantes socialistas no son tontos; intuyen que la labor llevará años y, mientras, quieren a otro socialista en La Moncloa. Los que realmente han perdido - y mucho - en estas primarias han sido los "barones". Me atrevería a decir que Bono, Chaves y compañía saben que han alcanzado su techo político y que ya sólo les queda caer. Al Partido Popular también le han perjudicado las primarias. Aunque insisten en que ellos no las necesitan porque tienen un líder indiscutible, la ilusión que este proceso ha provocado, no sólo en los afiliados sino en la ciudadanía en general, les asusta. EL PAÍS publicó el domingo una encuesta de intención de voto en la que el PSOE aventaja en diez puntos al PP. Posiblemente, no sólo las primarias hayan hecho cambiar de opinión a muchos españoles. Las meteduras de pata de los populares en la última semana también han socavado su credibilidad: el ministro de Defensa sigue en su puesto a pesar de pinchar teléfonos en contra de la ley; Alvarez Cascos no convenció ni al oso "Yogui" cuando el pasado miércoles intentó desmentir la famosa reunión con Pedro J. y el abogado de Amedo, y para colmo, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Miguel Angel Rodríguez puso el viernes en peligro la seguridad de los escoltas de Cascos en su afán por atacar a Felipe González. A partir de ahora se abre un interesantísimo panorama político, en el que cada grupo volverá a asumir su papel natural: los socialistas, atacar al Gobierno y los populares, defenderse. ![]() Con esa política tan decidida de apoyo a la lengua de Cervantes, ¿cómo no van a reclamar la catalanidad del Quijote? El Quijote me parece poco, señor Pujol. Tome usted, yo le regalo para usted solo a Velázquez, a Felipe II, a Goya; a Picasso, no, porque ya lo tienen, pero sí le doy también las babuchas del moro Muza, el sable de Daoiz y Velarde, la camisa de Isabel la Católica, los quevedos de Quevedo y el rayadillo de los últimos de Filipinas. Cataluña de Cataluñas y todo Cataluña, que escribió San Agustín, y si no lo escribió, lo debió escribir... Ahora acabo de verlo claro. Ni Góngora, ni el Lorca o el Vicente Aleixandre del centenario. La obra cumbre de la literatura andaluza es el Tirant lo Blanc. (ofrecido también en EL MUNDO, El fin y los medios: 26-4-1998) ![]() |