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En la segunda, los hispalenses quisieron un triunfo sin toros (ante unos ejemplares carentes de fuerza y bravura) y sin astros en el universo maestrante. Los de Ybargüén no sirvieron, y los terrícolas que hicieron el paseíllo no tocaron el cielo. Ni Campuzano ni Cepeda ni Pedrito de Portugal. Y ya van dos tardes sin brillo en el cielo. Morante de la Puebla consiguió dos orejas en el tercer paseíllo. Los toros de Gavira se dejaron aunque sin resultados pomposos. O algo por el estilo, a pesar de las dos orejas. Y silencio crepuscular para el resto de los componentes del cartel: Pepe Luis Vázquez y Javier Conde. La última parte de las sevillanas en ocasiones se llama definitiva. Sin embargo, la cuarta de abono no tuvo más que lluvia. Ni el hierro tuvo lucimiento ni los espadas lo encontraron. Ni los de José Luis Pereda ni El Cordobés ni Víctor Puerto. Eclipse. Sin luz y sin firmamento volvía a la Maestranza Morante. Y cortó otra oreja. Parte de la culpa, por fortuna, la tuvieron los cornúpetas de Núñez que facilitaron, en parte, que la feria rompiera sus silencios. Hubo aplausos, y vueltas al ruedo para Finito y Morante. Luis Mariscal escuchó palmas en el día de su doctorado. Victorino presenció la vuelta al ruedo a varios de sus ejemplares. Una tarde deslucida para otro mano a mano entre El Tato y Liria. Así pasaron seis de las muchas tardes que componen la presente edición de la Feria de Abril. Sin pena ni gloria a excepción de la clase de Astrología y Astronomía que nos dio Pablo Hermoso de Mendoza. Compartía cartel con Fermín Bohórquez, que también actuaba como ganadero (saludos), Luis Domécq (silencio) y Antonio Domécq (ovación). Pero también estuvo Cagancho. Cagancho, un caballo con trote de emoción y valentía torera, dibujó en el albero verdaderas estelas. Estelas de trote y valor, de temperamento y torería. Estelas de estrellas que brillan y que escriben con plata celeste una máxima: a caballo también se torea. Digan lo que digan. A caballo, también van las estrellas. En los reales tendidos maestrantes, el respetable bosteza. Bosteza y pita. Y cuando se aburre de aburrirse de las orejas. Ni siquiera el cartel de expectación del sábado 25 ha levantado los ánimos. A pesar de la oreja de Rivera Ordóñez. Ni el faraón de Camas ni la desafortunada vuelta de Joselito (que estuvo también distante actuación en Zaragoza) han servido en la Maestranza. Y José Tomás lejos. Muy lejos. En medio del aburrimiento una charla sin calor. Una reunión sin primavera. Un debate sin aire fresco. La I Jornada Taurina de Comunidades Autónomas. ¿Dónde? En Sevilla. Se pretende coordinar las distintas políticas taurinas de las comunidades y estudiar el marco jurídico. A los celebrantes también les preocupa el presenta y el futuro de la fiesta. Sin embargo, los señores de las autonomías, los miembros del Ministerio del Interior y los de la Unión de Criadores de Toros de Lidia se aburren. Y quedan para tomar café. Que aproveche, porque en México la cosa está que arde. El clima está loco.
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