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![]() Jünger combinaba una actitud penetrante y controvertida con una apariencia frágil. Para sus seguidores, fue un lúcido analista de una época marcada por el fulgor contradictorio del totalitarismo y la tecnología; para sus críticos, la estética podía más que la ética en su escritura sobresaliente. En las últimas décadas, la propia persona del escritor alemán se convirtió en asunto de reflexión, y vivió relativamente retirado en Wiflingen. En 1995, Jünger visitó España para ser nombrado doctor honoris causa por la Universidad Complutense de Madrid. Ernst Jünger apareció fotografiado en la prensa europea el día que cumplió 100 años con un cigarro en la boca y una copa de vino en la mano. Su obra, brillante e incisiva, ha inspirado debates y estudios en toda Europa. Tanto el presidente de Alemania, Roman Herzog, como el canciller, Helmut Kohl, y el presidente del SPD, Oskar Lafontaine, enviaron la semana pasada telegramas de condolencia a Liselotte, la viuda de Jünger. Kohl calificó a Jünger como "una de las más grandes personalidades literarias de este siglo". Los únicos que se han desmarcado en alguna ocasión de los elogios hacia el escritor han sido Los Verdes, que protestaron con vehemencia cuando Jünger recibió premios. reparten Sergio Ramírez y Eliseo Alberto Carlos Fuentes, presidente del jurado, calificó de "sobresalientes" las novelas ganadoras, y dijo: "Ambas tenían méritos para ganar". Juan Cruz, director de Alfaguara y Taurus, confirmó la decisión del jurado debido a que los autores premiados utilizan lenguajes distintos, aunque tanto Eliseo Alberto como Sergio Ramírez tienen aliento poético en su narrativa. Precisamente, su excepcionalidad y la diferencia entre ambos explica la concesión de dos primeros premios. La noticia de la nominación a dos autores sorprendió al cerca del centenar de periodistas que se congregaron la semana pasada en diversos lugares del mundo a través de videoconferencia. Una frase tomada de una poesía de Rubén Darío, "Margarita, está linda la mar", ha servido a Sergio Ramírez para titular una novela ambientada en 1907 y 1956 con el panorama de fondo de la agitada historia reciente de Nicaragua, país de Ramírez. La obra de Eliseo Alberto narra la historia de un suicida que sale a que lo maten y se encuentra con un veterano estadounidense de origen puertorriqueño. A partir de ahí arranca la trama de la novela. |