SEMANARIO INDEPENDIENTE DE LA RED. Año I. Número 47. Madrid, Semana del 26 de enero al 1 de febrero de 1998

La Semana que vivimos - Semana del 26 de enero al 1 de febrero de 1998


Si no eres impasible y tienes una opinión para todo, este es tú rincón: El Rincón del Inquieto. En este apartado, todas las semanas te proponemos un tema sobre el que opinar. No importa si estas a favor o en contra. En este Rincón, todos los que somos como tú te escuchamos y estamos abiertos a tus opiniones, porque cada uno tenemos nuestro propio punto de vista, luego... ¿por qué no ponerlo en común con todos los que leemos "La Semana que vivimos"? Por que todos somos distintos y vemos las cosas de forma diferente... envíanos tu opinión a iglesias@futurnet.es junto a tu nombre, ciudad de residencia, edad y e-mail (opcional).

LA SEMANA PASADA: ¿Qué te ha parecido la visita del Papa a Cuba?

No me parece que la visita del Papa a Cuba signifique el principio del fin del régimen castrista, tal como los medios se empeñan en hacernos creer a todos. Puede ser que Castro desee una transición pacífica y lo menos ruidosa posible hacia una democracia, pero en manos de los cubanos, no de la Iglesia ni de los americanos. Si la alcanzan, los cubanos van a dejar atrás los logros revolucionarios que no van a poder recuperar probablemente nunca. Desde luego Cuba no es un paraíso del bienestar, pero eso no es en absoluto culpa del régimen, sino del bloqueo yanki. Lo que van a perder los cubanos cuando Fidel ya no esté es el amor a su pais, que será sustituido por el amor al dinero, y comprobarán en sus propias carnes lo que es estar e intentar sobrevivir en un país capitalista. (solo@dune.aig.uc3m.es)

Oyendo el discurso de Castro, en la recepción de Su Santidad Juan Pablo II, no se puede más que admirar la serenidad de éste para escuchar con normalidad la cantidad de mentiras históricas y políticas lanzadas por el primero, para justificar su fracaso en crear el bienestar para Cuba y su régimen dictatorial. España, su Gobierno, no puede quedar mudo ante las afrenta que ha dirigido Castro contra la gran obra histórica hispánica en el Nuevo Mundo, y en especial con su trozo preferido, la Perla de la Corona. Los excesos de la colonización, que los hubo a título particular, si se comparan con los sufridos en los últimos 40 años de tiranía comunista, quizá fueron hechos por los abuelos de Castro, colonizadores de origen español, que le dieron una posición en la sociedad privilegiada cubana. Manuel Morillo Rubio, Zaragoza.

DEBATE: ¿Crees que acierta el PP al abrir una cuenta para sufragar los gastos de protección a sus concejales?


Cuando los políticos están equivocados

Nacho Abad.- ETA ha vuelto a golpear la democracia de nuestro país. En la madrugada del viernes asesinó en Sevilla a un concejal del Partido Popular y a su mujer. Es, una vez más, el momento de la condena. Los ciudadanos españoles vuelven a cumplir. Han salido a la calle de nuevo a manifestar su repulsa, a dejar claro que en este país los terroristas no tienen cabida. Sin embargo, hay dos sentimientos que se están enquistando en la ciudadanía.
El primero, peligroso: que las manifestaciones no sirven para nada, lo ha dicho el propio Alcalde de Madrid: que los violentos incluso se alegran cuando las muestras de condena se multiplican. Este idea es errónea. Cuando los españoles salen a la calle, posiblemente en el corazón de los que aprietan el gatillo no se mueva nada, pero seguro que sí lo hace en alguno de los corazones de las personas que les apoyan. La unidad de los demócratas produce fisuras en el entorno de los que brindan su ayuda a ETA. Lo que más les duele a estos animales, a los terroristas, es saber que día a día están más solos, y que Herri Batasuna cosecha menos votos. Cuando un concejal de HB, cuando un miembro de ETA encarcelado condena un asesinato o un secuestro, se da un paso hacia delante, porque cuestiona, porque desprecia la estrategia de la violencia, y de esto podemos estar seguros: el entorno de ETA y HB escucha. Además las manifestaciones tienen otro valor, consiguen unirnos aún más, a los demócratas. Nos sirven a nosotros.
El segundo convencimiento que tenemos los ciudadanos de a pie, sin duda, es mucho más correcto, más acertado: ¿qué están haciendo los políticos?
El escepticismo, el descontento y la desconfianza que nos invaden están mas que justificados. Los líderes de todos los partidos políticos han pisoteado el Espíritu de Ermua, con sus indiscreciones, con su búsqueda de titulares en los medios de comunicación, con su utilización del terrorismo con fines electoralistas. Todos ellos son conscientes de que cuando polemizan en público rompen la unidad, y dan un balón de oxigeno a ETA. Y a pesar de tenerlo claro, continúan. El viernes, muchos políticos realizaron una llamada a la moderación, a la cordura. Quieren dejar de discutir de terrorismo en los medios. Los ciudadanos tenemos todo el derecho del mundo a tomarnos a chirigota esta promesa. A ponerla en tela de juicio hasta que nos demuestren, con los hechos, que es verdad.
Un dato sin duda preocupante es que en el País Vasco se celebran elecciones en otoño. Si hasta ahora los políticos han utilizado el terrorismo con fines electoralistas, ¿lo van a dejar de hacer ahora? No es creíble tal compromiso. Dentro de unos días nos volveremos a desayunar con nuevas polémicas, que si acercamiento de presos, que si cuentas abiertas...
Nuestros representantes públicos pueden tener planteamientos enfrentados a la hora de enfocar el problema de la violencia. Pero no deben expresarlos en los medios de comunicación, criticando al contrario. Tienen que discutirlo en reuniones privadas. Reuniones de las que sólo deben trascender a la opinión pública los acuerdos, y no las desavenencias. Si realmente quieren acabar con esta lacra tienen que hacer el esfuerzo de estar calladitos. Por la paz y porque los ciudadanos que les hemos votado así lo queremos. Señores políticos no olviden, el pueblo es soberano, y el pueblo quiere PAZ.
(Director de "Curso del 98", EUROPA F.M. -91.0 en Madrid-)


Alejandrinos para Alberto y Asen

Antonio Burgos.- Esta muerte en la noche ha roto la belleza de una calle en silencio, muros arzobispales, espadañas de monjas que esperan las cigüeñas y estas últimas copas por bares que se cierran. Humedades de siglos. Santa Cruz de verdinas. Giralda en la penumbra. Reloj que está marcando este ritmo redondo de lo que está bien hecho y un paraguas que pasa para oír vuestro pasos, vuestro amor que regresa adonde están los niños. Vienen los almanaques cargados de proyectos, cada vez menos lejos el Domingo de Ramos, a ver si pasa el frío y el naranjo florece con un olor antiguo de novios estudiantes.
Color tiene este muro de una plaza de toros, color acostumbrado demasiado a la sangre, que es el muro de España que todos levantamos. La calle de verdinas, de silencios, de pasos, Don Remondo se llama; por aquel arzobispo que trajo San Fernando para ser conquistado por la ciudad cercada que vosotros abristeis. Al albero del muro le escriben las verdinas historias familiares, tan de Pérez Reverte, de Grosso y Montesinos, tan leyenda de Becquer.
Es vieja la belleza de adoquín y de noche, reflejos de faroles de la Cerrajería, que ha sonado una hora en un reloj lejano. No sabes qué convento, qué iglesia da la muerte, la hora que se acerca así viene sonando en la ciudad tan bella, tan de paz desde entonces y más en este trozo tan de tiempo y de torre, de bronce de Giralda proclamando a los vientos que la fe Sevilla es la torre más fuerte.
De pronto dos disparos han roto contra el muro. Si es terrible la muerte, mucho más cuando rompe escenarios tan bellos, de Lope o de Tenorio, donde difícilmente la sangre se adivina. Era bella tu vida, Alberto, te lo digo, con la luz de un recuerdo, mañanitas de Cádiz, cuando nos encontrábamos con plata del pescado y hablábamos del oro que era nuestra Sevilla, que en silencio servías, costalero de sueños. No merece tu barrio, tan lento y tan antiguo, no merece tu calle, tu puerta, tu ventana, que el abrazo de Asen abrazo sea de muerte. La muerte que separa ha sido vuestro encuentro y en este barrio antiguo vuestro amor ahora escriben una flor, un silencio y pájaros que cantan.
(ofrecido también en EL MUNDO, El fin y los medios: 1-2-1998)


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