Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

EUROCOPA 2004

Los cuartos ¬descuelgan¬ a Francia

Por Miguel VenegasTiempo de lectura3 min
Deportes27-06-2004

Portugal, Grecia, Holanda y la República Checa son los elegidos para disputarse los puestos de honor de la Eurocopa. Los anfitriones y los checos son ahora los grandes favoritos a disputarse el título, tras la debacle de Francia contra la revelación del torneo: los griegos.

Los cuartos de final se abrieron con un partido espectacular y lleno de goles. La fiesta del fútbol se convirtió en fiesta de goles y acabó en fiesta local, con toda Portugal emocionada con su victoria contra Inglaterra, que vengaba –en parte– el orgullo de la semifinal del Mundial de 1966, que vencerían los ingleses. Los de Sven Goran Eriksson perdieron a su joven estrella, Wayne Rooney, y vieron cómo Portugal daba la vuelta al partido. Aun así, sudaron hasta arañar el empate en un agónico tanto de Frank Lampard al final de la prórroga. Los penaltis, empero, terminaban por impartir justicia y Portugal se encaminaba a semifinales con el portero Ricardo –discutido en el primer partido por haber dejado fuera a Vítor Baía– como héroe nacional. El rival de los anfitriones parecía tener claro color naranja. A pesar de pasar segunda de grupo, Holanda no perdía de vista su condición de favorito en el choque contra Suecia, que dejó hacer a los de Dick Advocaat. Pero Zlatan Ibrahimovic, Henrik Larsson, Fredrik Ljungberg y compañía salieron en la prórroga dispuestos a cortar tulipanes y enviaron dos balones a los postes. La fortuna estaba del lado oranje y, en la tanda de penaltis, el guardameta Edwin van der Sar lo acabaría corroborando. Holanda rompía, por fin, la maldición de los once metros, donde se había jugado –y perdido– sus opciones en las cuatro ocasiones anteriores: en 1992, 1994, 1998 y 2000. En el otro lado del cuadro parecían estar más claras las cosas, y sin embargo Grecia se empeñó en meterse entre los grandes. Y para ello debió hacerlo contra los vigentes campeones, Francia, que dice adiós a la mejor generación de su historia con un descalabro. Sin jugadores como Laurent Blanc, Marcel Desailly y Didier Deschamps, con un Zinedine Zidane que cada vez participa menos de la creación del juego, con David Trezeguet y Thierry Henry lejos de su mejor nivel, acabó sonrojando a los del gallo, que tras una primera fase discreta, empezaban a creer que mejorarían su juego conforme se acercaran los partidos decisivos. Los griegos, gracias al alemán Otto Rehhagel, viven su sueño a base de orden y entrega: una apuesta fea, pero que ha hecho felices a millones de aficionados al otro lado del Mediterráneo. El rival de los helenos representa todo lo contrario. La República Checa se ha ganado un sitio entre los grandes favoritos a base de fútbol, ataque y calidad ofensiva, aunque también con una defensa de un nivel algo inferior. El combinado entrenado por Karel Brückner venció sin dificultad –pero con un marcador más abultado de lo que merecieron– a Dinamarca, un equipo atrevido, generoso, pero que pagó su falta de verticalidad y los riesgos por tratar de empatar con la eliminación. Tomas Rosicky se puso a ordenar, el gigantón Jan Köller a luchar, lo mismo que Pavel Nedved, y el delantero Milan Baros brilló como nunca lo había hecho: con cinco tantos, ya es el máximo goleador del torneo. Chequia ha dejado claro que su apuesta va más allá de dar espectáculo, tienen convicción y fuerza como bloque, y afrontan los dos últimos encuentros sin alardes, pero como favoritos a todo.